viernes, 19 de noviembre de 2010
¿QUE ES EL DECRECIMIENTO? por CARLOS TAIBO
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.
Fuente: ATTACTV
domingo, 7 de noviembre de 2010
MAS ALLÁ DEL CONSUMO
La economía en que nos hemos montado está basada en dos ejes fundamentales: el consumo de bienes y servicios y las ganancias de dinero virtual en el mercado financiero. Si se consume hay demanda de productos, hay producción y hay empleo.
Y cuando el dinero que se recibe no es suficiente para consumir, se pide prestado y pagamos el préstamo a lo largo del tiempo, con la esperanza de ir mejorando.
Cuanto más tiempo tardamos más interés pagamos. Con nuestro dinero las instituciones financieras compran más dinero, que venden por más dinero. Lo importante es que sigamos consumiendo y sigamos pagando los intereses y el capital que nos prestan para seguir consumiendo.
Si nos prestan más de lo que podemos pagar, nos quitan lo que compramos, empezando por la casa, que es nuestro mayor patrimonio. La cuestión es que nuestra casa, además de una inversión, es nuestro espacio de vida. Pero las finanzas son lo que son y el mundo es lo que es.
El problema surge cuando nos han prestado tanto que ya no podemos pagarlo con lo que nos pagan. Y aunque nos lo quiten los prestamistas, acumulan tantas propiedades que no pueden colocarlas y al perder valor lo pierden ellos además de nosotros. Como los financieros también habían pedido prestado garantizando el préstamos con el valor de lo que nos habían vendido, cuando ya no podemos pagar no sólo pierden dinero, sino el valor que lo garantizaba. Por tanto, también pierden su dinero los que lo habían invertido a través de las instituciones financieras. Como los créditos son el combustible de todo el sistema, cuando las finanzas quiebran se para la máquina.
Y lo que empezó conmigo incapaz de pagar mi hipoteca acaba con mi empresa no pudiendo obtener el crédito con que contaba para pagarme a mí. Entonces tiene que despedirme, con lo que yo no cobro y no puedo consumir. Como yo no consumo, mi compadre no produce, porque ¿a quién le va a vender su empresa? Así se generaliza la crisis. Para evitar que alcance proporciones catastróficas hay que inyectar dinero en los bancos para que sigan prestando e inyectar dinero en la economía para que podamos volver a consumir. ¿Quién lo hace? Sólo el Estado puede. Pero en realidad el dinero del Estado es el nuestro. O sea, que para que yo pueda seguir consumiendo el Estado tiene que dar parte de lo que le pago en impuestos a los bancos para que los puedan seguir prestando a mi empresa o a mí. Y si el Estado recurre a la deuda, algún día tendrá que pagarlo, de modo que los intereses también salen de mis impuestos y el capital de los impuestos de mis hijos. Aunque en teoría así se puede reiniciar la máquina, en la práctica las cosas no funcionan tan fácilmente. Y los desfases temporales y desajustes entre oferta y demanda, producción y finanza, desbaratan el sistema y se traducen en reducción del consumo y en aumento del paro.
Algunas proyecciones apuntan a un nivel de paro en España superior al 15% en el 2009 . Y a una congelación de los salarios, lo cual equivale a una pérdida de poder adquisitivo en términos reales.
La extensión del seguro de desempleo puede paliar la dureza de la crisis, pero no evitar la caída del consumo.
Y el apoyo del Estado a las instituciones financieras les permitirá sobrevivir a la crisis, pero no superar la crisis de confianza.
Además, el crédito a las empresas se da y se dará a cuentagotas, y no a las emprendedoras, sino a las que presentan menor riesgo y que, por tanto, son menos innovadoras. Puesto que la innovación es la madre de la productividad y la productividad es la madre del cordero económico, una economía sin riesgo es una economía estancada en su potencial de crecimiento, y por tanto de creación de empleo y de relanzamiento del consumo. Muchos piensan y esperan que todo esto sea un mal trago y que pronto todo volverá a ser como antes. O sea, que a volver a las andadas financieras y a vivir, o sea, consumir, que son dos días. No parece que los datos apunten en esa dirección. Y si fuera así, si los felices años del consumo que no cesa no vuelven, ¿vamos a vivir por largo tiempo en la nostalgia del paraíso perdido? O sea, ¿no sólo materialmente pobres sino psicológicamente desvariados? ¿O tal vez podemos repensar la carrera loca en que nos hemos montado sacrificando tiempo de vida y de amor, salud del cuerpo, goce del maravilloso planeta azul y disfrute de las extraordinarias creaciones culturales en las que nuestra especie supo sublimar la alegría y el dolor?
Haga usted un ejercicio personal. Calcule lo que le han costado en horas de trabajo los objetos que le rodean, empezando por su coche, y evalúe lo que realmente le gusta y realmente le sirve. Investigue cuánto más placer tiene por cada pulgada adicional de su televisor (que tendrá que tirar para tener TDT, con lo que podrá ver con más nitidez las mismas tonterías).
Reflexione sobre la gastronomía realmente existente y sitúela en los límites de su aparato digestivo, estandarizando el placer obtenido por el sufrimiento de las curas de adelgazamiento o la culpabilidad por no hacerlas. Rememore sus últimas vacaciones y compare el esfuerzo económico y nervioso de llegar a una playa atestada de un país pobre con colas de turistas para visitar monumentos delabrados con el disfrute de un tiempo tranquilo en su pueblo lejos de los turistas invasores. Evalúe lo que le cuesta su consumo en dinero y tiempo. Verá como se sentirá mejor cuando ya no lo pueda hacer aunque quiera.
Y si nos acostumbramos a vivir de otra manera durante algún tiempo, a lo mejor les decimos que se dejen de estimular la economía y dediquen nuestro dinero a estimularnos la mente, que es por donde se siente la vida.
Fuente: artículo escrito por Manuel Castells y publicado en La Vanguardia.Comer menos carne para proteger la Tierra
Para ayudar a nuestro organismo y al planeta, yo de mi parte hace 2 años he reducido el consumo de carnes vacuna o de pollo casi por completo, solo cuando voy de mis padres o de mi suegro la consumo, no soy por extremo vegetariano, pero sin darme cuenta, estoy ahí nomas, por supuesto lo complemento con mi pan casero, m ...is fideos caseros, mucha fruta y algo de lácteos. aquí en la Argentina por cápita, somo los mayores consumidores de carne del mundo....bueno...como siempre...contra la corriente...pero para bien de todos.....ayuda a tu cuerpo y al de los demás...reduce tu consumo de carne por el bien tuyo y del planeta.Comer carne no es bueno ni para la salud de las personas ni para la del planeta. El consumo de carne debería recortarse en un 50 % para frenar la desforestación para cultivar forrajes y detener las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero generadas en el sector ganadero. Estudios recientes demuestran que un 18% de las emisiones de gases relacionados con el calentamiento global proceden del sector ganadero. El ganado ocupa una tercera parte de la superficie total del planeta, utiliza más de dos terceras partes de sus terrenos agrícolas y vive en casi todos los países. El número de reses de cuatro patas que habita la Tierra ha aumentado un 38 % desde el 1961; en este momento se contabilizan más de 4.300 millones de individuos. A medida que la población china aumenta su poder adquisitivo, este país evoluciona hacia una dieta con más productos proteicos. La producción de carne se ha multiplicado por 2 desde 1977, y a lo largo de los últimos 50 años por 5. La producción de reses, pollos, cerdos y otros tipos de carne ha subido hasta cerca de 40 kg/año por persona, más del doble que en 1950. Lógicamente, los principales consumidores son los países industrializados, que comen más de 80 kg de carne por persona al año, sobre todo de cerdo y aves, mientras que en los países en vías de desarrollo es de tan sólo 28 kg/año. Aun así, dos terceras partes del aumento en consumo de carne se producen en los países en vía de desarrollo que no detienen el incremento de su dieta proteica. Este incremento en la producción de carne sólo es posible con los sistemas industriales que actualmente generan un 74 % de los productos avícolas del mundo, un 50 % del porcino, un 43 % del vacuno y un 68 % de los huevos. Así las cosas, un 70 % de la producción de medicamentos antimicrobianos fabricados a los EE.UU. va destinado al ganado vacuno, al porcino y al avícola. No en vano este abuso en fármacos en la industria cárnica ha generado algunos sustos de salud pública. Curiosamente, un nivel adquisitivo más alto se traduce en una diversificación de la dieta a favor de incorporar más carne, alimentos procesados, bebidas refrescantes, lácteos y grasas Sin duda, la fermentación gástrica e intestinal de los rumiantes y los excrementos abundantes provocan un exceso de metano, un gas con un poder invernadero de hasta veinte veces el del dióxido de carbono ponen la guinda a la triste realidad que acompaña a la ganadería intensiva para abastacer el abuso de carne. Tampoco se pueden olvidar las emisiones de óxidos nitrosos producidos por los fertilizantes nitrogenados usados para obtener pienso, así como resultado de los combustibles de la maquinaria de las granjas. Todo ello ha llevado a que la producción ganadera experimentara un ritmo creciente aportando emisiones a la atmósfera. Sumadas a las del resto del sector agrario, suponen ya el 22% de los gases invernadero, por lo que su cuota es similar a la de la industria e incluso superior a las del transporte. La ganadería aporta el 9% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2 ) y entre 2 el 35% y el 40% del metano, así como el 2 65% de los óxidos nitrosos. |
| Ahorrar agua consumiendo menos carne |
| Uno de los principales problemas ambientales de la ganadería es precisamente la gran cantidad de agua que consume y que indirectamente tomamos nosotros al comer un bistec. Mientras que hacen falta 550 litros de agua para producir la suficiente harina necesaria en un ración de pan en los países industrializados, se precisan 7.000 litros de agua para tan sólo producir 100 gramos de carne de ternera. Para producir los 225 g de carne que consumimos en los países desarrollados hacen falta, por ejemplo, 25.000 litros de agua. Así pues, en la dieta habitual de los países ricos, el consumo de agua indirecta debida a una dieta rica en carne es 15 veces mayor que el de una dieta vegetariana. Todo ello sin mencionar los purines que contaminan los ríos y las aguas subterráneas. Si, por ejemplo, asumimos un consumo de agua para ducharnos en 5 minutos al día a razón de 8 litros por minuto, resulta que en un año consumimos la misma agua que un bistec de 200 g. En otras palabras: si queremos ahorrar agua de verdad sería mejor reducir el consumo de carne. Algo parecido sucede con el consumo de combustibles fósiles; se sabe que por término medio se requieren 28 calorías de energía para producir 1 caloría de proteína de carne para el consumo humano. En cambio, para producir la misma caloría de proteína vegetal se necesitan tan sólo 3,3 calorías de combustibles fósiles. Por conseguir una caloría de carne de res hace falta un 33 % más de combustibles fósiles que para producir una caloría de energía de patatas. Alimentar las personas con carne pide un 40 % más de cultivo del grano mundial que se cultiva y para el que hace falta una cuarta parte de las tierras de cultivo del mundo. Son los animales y no las personas quienes consumen un 95 % de la producción mundial de soja. |
| La necesidad de reducir el consumo de carne |
| Es evidente que la variedad en nuestra dieta es un factor clave para la salud, pero también es evidente que una dieta rica en grasas y que no incluye grano porque se emplea por engordar los animales que después tragaremos en forma de carne, huevos, leche, etc., también es un riesgo para la salud (obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc.) y para el medio ambiente. Curiosamente el abuso en el consumo de carne en los países desarrollados ha llevado a los males derivados de la sobrealimentación (sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, anorexias, etc.) a la vez que provoca una fuerte presión sobre el medio. El consumo medio mundial de carne es de unos 100 gramos por persona y día, sin embargo, en nuestras latitudes alcanza los 225 gramos por persona y día. En España se cifra en 52 kg/año (142 g/dia). Para un adulto sano, se aconseja un máximo de un gramo de proteínas por kilo por persona y día, aunque la media ideal sería 0,7 gramos si la mayoría de las proteínas procede de alimentos de origen animal. En comparación, un bistec de cien gramos contiene unos 20 gramos de proteínas, o sea una cifra similar a la que precisaría una persona de una media de 60 kg. De todos modos, debemos insistir que esta visión de los bromatólogos contrasta con la de los expertos en nutrición vegetariana que defienden la salud a través de la misma. De todos modos, reducir el consumo de carne roja ayudaría no sólo al objetivo mundial de estabilizar el clima, sino que comportaría grandes beneficios para la salud. El creciente consumo de carne comporta un claro desequilibrio para la dieta diaria, por lo que cada vez es más visible la obesidad incluso en niños. Nuestra dieta está basada en alimentos altamente energéticos de proteína animal. En cambio, las legumbres y los cereales, así como otras verduras, aportan también proteínas con un complemento de fibra muy importante para la salud. La proporción de calorías de las proteínas no ha cambiado (ronda el 12%), pero se ha producido un incremento en la disponibilidad de proteínas animales, especialmente pollo, mientras que el consumo de carnes rojas se dispara especialmente en China o Brasil. El resultado de este aumento de carne y grasa es que en algunos países las enfermedades crónicas (como diabetes de tipo 2, enfermedades coronarias, el cáncer de colon, cáncer de mama, etc.) se multiplican. Una realidad bien distinta entre los practicantes de la dieta vegetariana. Una dieta más equilibrada reduce el gasto sanitario. Está demostrado que comer demasiada carne roja y productos derivados de estas carnes incrementa el riesgo de enfermedades coronarias. Un ejemplo claro lo pone de manifiesto el documental-realista Super Size Me. Es saludable comer carne una o dos veces a la semana. El nivel de consumo de carne ideal depende de si se complementa la aportación de proteínas con otros alimentos que también las llevan (leche, huevos o legumbres). |
| Los riesgos del engorde rápido y los mataderos express |
| En Estados Unidos el 70 % del maíz que se cosecha se emplea para alimentar el ganado, y en el mundo en general cerca del 80 % de la soja se emplea para alimentar los animales. Estas ingentes cantidades de comida son para el engorde rápido. Hace años, el sacrificio de los bueyes solía ser a los 4 a 5. Hoy, las terneras pasan de 36 a 544 kg en tan sólo en catorce meses. La producción de carne tiende a crecer año tras año. De seguir esta tendencia, podría duplicarse hacia el 2050, alcanzando los 465 millones de toneladas y lo mismo sucedería con la leche a 1.043 millones de toneladas para la misma fecha. Todo ello conlleva la utilización de más y más tierras en todo el mundo para obtener proteínas con las que alimentar el ganado y los animales de granja. El engorde animal se ha convertido en una lucrativa industria en la que participan los grupos farmacéuticos con todo tipo de hormonas artificiales y otros preparados que ya nos han dado alguna alerta, como es el caso del síndrome de las “vacas locas”. Por ser competitivos en el gran mercado de las proteínas, los animales también se comen entre ellos. Los criadores de ganado hace años que añaden sangre de buey, pollo, estiércoles de pollo, harina de plumas, cerdo y harina de huesos de otros animales muertos al pienso del ganado. Los industriales ingleses no respetaron las normas europeas que exigían tratar las harinas animales a temperaturas altas, por encima de 130 ºC, durante más de 20 minutos y a 3 bares de presión. De este modo, alimentaron durante años a sus vacas lecheras con 3 o 4 kg de harinas animales, aparte de los 10-15 kg de pienso para que produjeran entre siete mil y diez mil kilos de lechales. En definitiva, sin saberlo las vacas comían carne, cuando en realidad son vegetarianas. Y es así como en 1995-1996 estalló el escándalo de las vacas locas o plaga de la encefalopatía espongiforme vacuna (EEB), que sacudió de forma inquietante la salud humana. La EEB, salida de dar de comer “carne” a las vacas, tiene una gran similitud con la enfermedad humana degenerativa de Creutzfeldt-Jakob. Esta enfermedad se detectó en unos 30 países y mató a unas 150 personas. El resultado es que esta epizootia debida a un prión -una partícula acelular de tipo proteico, pero sin ácido nucleico (debido a que que se trata de una forma modificada de una proteína natural)- se puede insertar en el metabolismo de un ser vivo y destruir la operatividad de todas las proteínas sensibles al prión. Los priones sólo son conocidos en los casos de canibalismo. Algo parecido sucede con el virus H5N1 (gripe aviar) detectado en 1997 en Hong Kong y que ha matado más de 60 personas y obligó a sacrificar 150 millones de aves. En este caso, el uso abusivo de antibióticos está relacionado con esta epidemia. Los mataderos también se han convertido en una fuente de transmisión de enfermedades, especialmente debido a la falta de salubridad de muchos de ellos, no tanto en lo que respecta a sus instalaciones como a la velocidad en la que deben realizarse las operaciones. La película Fast Food Nation denuncia este aspecto. Fuente: Terra.org |
viernes, 24 de septiembre de 2010
Decrecimiento y justicia Norte-Sur
El crecimiento es indisociable de la desigualdad Norte-SurSi alrededor de 1500 empieza la historia del crecimiento económico exponencial, también empieza la historia de las desigualdades Norte-Sur. Al inaugurarse el sistema capitalista mundial nace también su estructura jerárquica. El modelo de crecimiento incorpora progresivamente todos los territorios (proceso aún en marcha hoy en día) aniquilando las estructuras culturales, sociales y económicas preexistentes en beneficio de los países del centro y del modelo de crecimiento ilimitado. El incremento de las desigualdades, la pérdida de autonomía y la confiscación de ecoespacios en la periferia son condición indispensable del crecimiento económico. Por tanto deben ser dimensiones centrales de los análisis y las propuestas del decrecimiento.La responsabilidad de la crisis sistémica en un mundo desigualLa crisis sistémica que atravesamos exige analizar la responsabilidad de las sociedades de acuerdo a la desigualdad existente. El haber superado las capacidades de carga de la biosfera es responsabilidad de los países del Norte y de las élites del Sur (el 20% de la población que consume más del 83% de los recursos). La gran mayoría de la población humana (el 80% restante) no vive por encima de las capacidades del planeta. Para universalizar el estilo de vida de una estadounidense medio necesitaríamos más de 5 planetas (3 en el caso de un español). La mayoría de los países, en cambio, siguen manteniendo su huella ecológica muy por debajo del techo natural.Aunque no tengan responsabilidad sobre la crisis ecológica y la superación de las capacidades de carga de la biosfera, las poblaciones del Sur global son las principales víctimas de sus consecuencias (cambio climático, incremento de fenómenos naturales extremos, etc.). La sobrecarga sobre el planeta incrementa la presión sobre los ecoespacios del Sur. La acumulación del capital y el crecimiento, para proseguir en una situación de escasez, incrementan la presión sobre la materia, la energía, la biodiversidad, los espacios de cultivo, el material genético, etc., del Sur global. Los picos de explotación de recursos tienen influencia directa en la aparición de nuevas fronteras de explotación, que empeoran las condiciones de vida y agudizan los conflictos sociales en las sociedades del Sur.Determinismo ecológico vs. decrecimiento como proyecto políticoReconocer que hemos superado las capacidades de carga de la biosfera puede conllevar el riesgo de caer en algún tipo de determinismo ecológico. Hay límites, pero dentro de los límites las sociedades humanas son construcciones sociales y políticas, no son sólo el reflejo de una realidad ecológica. Poner en evidencia los límites ecológicos no nos debe alejar de la política, sino que debería llevarnos a asumir políticamente la construcción de sociedades justas y sostenibles. Para que el decrecimiento en un futuro no se traduzca en un ajuste esencialmente ecológico, cientificista o anti-humano, tenemos que poner en primer término nuestros valores: el cuidado de la vida, de la naturaleza y de los seres humanos. El igualitarismo y la lucha contra las desigualdades (en particular en su dimensión Norte-Sur) tienen que ser un elemento central del decrecimiento.La deuda del crecimiento: la defensa de la justicia Norte-Sur desde el decrecimientoProponemos el concepto de deuda del crecimiento como uno de los posibles enfoques para dotar de contenido político la dimensión Norte-Sur en el marco de las propuestas del decrecimiento. Ante la insostenibilidad ecológica alcanzada por la humanidad, la degradación creciente de materia y energía y el incremento resultante de desigualdades e injusticias sociales, los países del Norte y las élites del Sur son deudores de crecimiento mientras que los países del Sur son acreedores de crecimiento. Consideramos que la deuda del crecimiento debería incorporar el conjunto de deudas definidas a partir del estudio de los impactos del modelo de crecimiento occidental en los países del Sur, tales como:
La deuda ecológica. La deuda de carbono (el modelo de crecimiento económico del Norte genera emisiones de dióxido de carbono que superan la capacidad de absorción natural y causan impactos ecológicos como el calentamiento global). La biopiratería (las transnacionales del Norte se apropian de la diversidad cultural y biológica registrando la propiedad intelectual de recursos y conocimientos tradicionales existentes en los países del Sur). Los pasivos ambientales (el crecimiento económico en el Norte se nutre de la extracción de recursos a precios muy bajos y con costes ecológicos altos en los países del Sur). La exportación de residuos (residuos del modelo de producción y consumo en el Norte se trasladan a los países del Sur generando graves impactos ecológicos)
La deuda social (impacto del crecimiento de los países del Norte en las condiciones de vida, de salud, y de derechos humanos de la poblaciones del Sur)
La deuda cultural (el modelo uniforme de producción y consumo impuesto por el crecimiento económico avanza paralelamente a la destrucción de culturas y formas de vida milenarias en los países del Sur)
La deuda histórica (el crecimiento económico en el Norte hunde sus raíces en la colonización y las múltiples formas renovadas de dominación)La deuda económica (el crecimiento económico del Norte se sustenta en el intercambio desigual con los países del Sur)
Etc.Aunque el "pago" de la deuda del crecimiento pase esencialmente por cambios en el Norte (decrecimiento), también conlleva responsabilidades de compensación a todos los niveles: social, ambiental, económico, cultural…La cooperación internacional: un ámbito concreto de incidencia para la perspectiva Norte-Sur del decrecimientoLa cooperación internacional al desarrollo parte substancialmente de un imaginario económico (el del crecimiento ilimitado) y se ve contagiada por la incapacidad del modelo occidental de tener en cuenta a la biosfera. Dos grandes rasgos del discurso de la cooperación pueden ser objeto de una revisión crítica por parte del decrecimiento:
La cooperación se entiende fundamentalmente como una respuesta a carencias de los países del Sur. Hasta los años 80, identificaba la falta de crecimiento económico como la mayor carencia de los países del Sur. Por ello, el crecimiento económico fue el principal objetivo de la cooperación durante décadas. A partir de los años 80 han ido ganando fuerza análisis que otorgan un papel central también a carencias situadas en la dimensión social u otras dimensiones no estrictamente económicas (promoción del capital humano, de las capacidades y oportunidades humanas, etc.), sin embargo, el crecimiento económico sigue siendo una condición imprescindible para alcanzar el desarrollo humano.
La ayuda oficial al desarrollo (AOD) no constituye una obligación de los Estados, es voluntaria y discrecional. La propia terminología del modelo de cooperación ("ayuda", "donación", etc.) nos remite a su voluntariedad y no obligatoriedad. En ningún momento aparece el derecho de los países del Sur a reclamar o exigir flujos de AOD. El modelo de cooperación se sustenta en la decisión unilateral del Norte acerca de dónde, cómo, y cuánto "ayudar".
Retomando los análisis del decrecimiento expuestos anteriormente, podemos sacar alguna conclusión sobre la revisión crítica de los dos grandes rasgos de la cooperación internacional señalados:
La cooperación como redistribución. La "pobreza", el supuesto "subdesarrollo" de los países del Sur, no atañen principalmente a problemas relacionados a carencias propias, sino a la confiscación de sus ecoespacios por parte de los países del Norte. El problema no es el crecimiento de los países del Sur (ya sea en términos estrictamente económicos o desde un punto de vista de capacidades). El problema fundamental es de redistribución del uso de los recursos y de sujeción a los límites naturales. No es que el Sur no crezca o no se "desarrolle", sino que lo hace en función de las necesidades e intereses de los países del Norte y de las élites en el Sur. La reflexión nos llevaría por lo tanto hacia la necesidad de repensar el modelo de cooperación, centrando las estrategias en el ajuste ecológico y social del Norte que permita redistribuir con equidad la utilización de los recursos del planeta entre sus habitantes, así como volver a respetar los límites marcados por la biosfera y las capacidades de regeneración del planeta. Ya no se trataría de enfrentar las carencias del Sur, sino los excesos del Norte global.
La cooperación como responsabilidad y obligación. Contemplar la cooperación desde la perspectiva de la deuda del crecimiento nos llevaría a sustituir la voluntariedad por la obligación, la caridad por la responsabilidad. Deberíamos reformular entonces un modelo de cooperación internacional basado en una doble obligación: la obligación de devolver y de no exceder. Compensar y remediar, por un lado, todos los impactos negativos que nuestro modelo ha tenido en los países del Sur. Ajustar ecológica y socialmente nuestro modelo, por otro lado, para que occidente ya no viva a costa de los bioespacios de las poblaciones del Sur y superando las capacidades de carga del planeta.¿Qué propuestas para/desde el Sur?Si reajustásemos los excesos e injusticias del sobreconsumo del 20% de las élites mundiales, el 80% de la población humana aún tendría un amplio margen de crecimiento en su consumo de materia, de energía, en sus emisiones de Co2, etc., a medida que éstos decrezcan radicalmente en el Norte global. Ahora bien, esta constatación no implica que el Sur global deba seguir la senda del modelo productivista y extender el economicismo a todas las esferas de la vida. Si el decrecimiento concierne esencialmente al Norte global, también implica cambios en el Sur. El cuestionamiento del crecimiento económico y del desarrollo occidental en el Sur global y la búsqueda de nuevos caminos debería partir en primer término de propuestas políticas y análisis ya existentes, que emergen desde o sobre el Sur global, y auguran fecundos cruces teóricos con el decrecimiento. Señalamos algunas perspectivas con las cuales el decrecimiento podría compartir su camino contra la mercantilización y por la defensa del cuidado de la vida como objetivo básico de las sociedades:
Soberanía Alimentaria. La propuesta política de la Vía Campesina (movimiento que aglutina a organizaciones con casi 200 millones de campesinos/as afiliados) defiende el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas ecológicamente sustentables de producción distribución y consumo de alimentos, garantizando su derecho a una alimentación nutritiva, segura y cultural y ambientalmente apropiada, con pleno acceso de las familias campesinas a tierra, agua y semillas. La Soberanía Alimentaria también reclama el derecho a proteger la producción agropecuaria local y nacional y el mercado local, contemplando la comercialización de los excedentes sólo después de garantizar las necesidades de la población local. Comparte agenda con el decrecimiento al enfrentarse al modelo agroindustrial y librecambista, que condena al sector agropecuario a la mercantilización y al productivismo. Defienden la agroecología y la multifuncionalidad del campo.
Ecofeminismo. El decrecimiento coincide con el ecofeminismo y otras perspectivas feministas críticas en la denuncia del imaginario que sustenta la modernidad occidental y la economía ortodoxa. Imaginario que conlleva la invisibilización y explotación de la naturaleza y de las mujeres. Ambas corrientes ven a la economía hegemónica como un obstáculo para perseguir sus objetivos de cuidado y reproducción de las personas y de la naturaleza.
Posdesarrollo. El posdesarrollo es una crítica cultural al desarrollo como principio rector de las sociedades. Defiende modelos culturales localmente adaptados frente a las recetas universales del desarrollo y del crecimiento ilimitado.
Buen Vivir (Sumak Kausay). Diversos países, como Ecuador y Perú, han incorporado cosmovisiones indígenas en sus constituciones que rompen con el productivismo y la insostenibilidad ambiental anclados en la cultura occidental. En la constitución ecuatoriana, por ejemplo, la naturaleza (Pachamama) pasa a tener derechos propios. El Buen Vivir tiene muchas semejanzas con el decrecimiento al entender como un todo la sostenibilidad social y ecológica, la justicia social y los derechos de la naturaleza. Desde el Sur nos llegan así propuestas políticas concretas para poner frenos a la mercantilización de la naturaleza, como la Iniciativa ITT, que propuso en el año 2007 no explotar el petróleo del Parque Nacional Yasuní, apelando a la corresponsabilidad de la comunidad internacional y situando a Ecuador en la vanguardia política mundial para alcanzar sociedades post-petroleras y en la denuncia de los efectos sociales y ambientales del modelo de crecimiento ilimitado.
Documento de trabajo preparado para la Segunda Conferencia Internacional sobre Decrecimiento (Barcelona – marzo de 2010).
Fuente: http://www.decrecimiento.info/
COMER MENOS CARNE PARA PROTEGER LA TIERRA
DECRECIMIENTO – ¿OPTAR POR UTOPÍAS O SEGUIR EL MISMO RUMBO?

Este sistema, por siglos, promocionó y apoyo la producción, el consumismo y por supuesto el endeudamiento (-sino los “pobres” Banqueros del mundo como podrían vivir-) a niveles insostenibles ya que la preciada “desregulación” permitía arrancar un trozo cada vez mayor de nuestra naturaleza para darle de comer a la maquinaria consumista.
Todo llevo a una devastación y sobreexplotación de recursos naturales. Deforestación, contaminación ambiental, desertificación de tierras, extracción desmedida de combustibles sólidos como el carbón mineral, la madera, la turba; gas natural, y los hidrocarburos principalmente el petróleo, elementos indispensables como fuente generadora de energía para abastecer las industrias, los automóviles, las centrales termoeléctricas.
Este requerimiento de recursos por parte de Hombre para satisfacer sus necesidades se puede mediar a nivel de cada Ser en la tierra, por continente, nación, ciudad y a nivel del hogar; se lo llama Huella Ecológica y es el indicador que se lo lleva a hectáreas para determinar un índice de cálculo relacionando las tierras ecológicamente productivas con la cantidad de población. Doy un ejemplo: mientras cada habitante de Bangladesh, uno de los países más pobre y sobrepoblados del planeta, vive con lo que producen 0,56 Ha, cada norteamericano "necesita" 12,5 Ha. Luego, cada norteamericano usa un terreno que es 22,3 veces mayor que el que usa un bangladesí. Y Aquí viene lo interesante del ultra-consumismo, la globalización y las bondades del Neoliberalismo: de las 12,5 Ha, 5,5 están en Estados Unidos y el resto (7 Ha) se encuentran en el extranjero.
A niveles globales quiere decir que si cada habitante de la tierra, o sea 6.700.000.000 de personas (en 2008) consumieran recursos como un norteamericano tipo, se necesitarían casi 12 planetas tierra para satisfacerlo y 8 planetas si consumiera como un europeo.Según índices del 2005, como promedio mundial, cada uno de nosotros necesitó 2.1 hectáreas para vivir, pero se consumieron ese año 2,7 ha., esto quiere decir que se consumió casi un 30% más con respecto a la capacidad productiva del planeta, no dando tiempo a la regeneración natural; bueno… los pronósticos a futuro por aumento de la población, y con ello, de necesidades de consumo HUMANAS, da un simple resultado; ¿cuál es? Solo prende la TV o lee el Diario, y veras en titulares: CALENTAMIENTO GLOBAL, AUMENTO DEL NIVEL DE LOS MARES, LLUVIA ÁCIDA, DESHIELO DE GLACIARES, DISMINUCION DEL AGUA DULCE, ETC, ETC. ETC.Mi postura a favor del Decrecimiento, es tomado no como un sistema radical que se imponga en todo el mundo, no podemos ni pensar implementar una disminución del consumo en países con mucha pobreza, como Sudan, Somalia, Guatemala o Bangladesh, pero si en países ricos como primariamente EE.UU, Francia, Alemania o Japón. Y aquí me detengo un momento para hacer una aclaración importante que apoyara mi punto de vista en la difusión para todo el mundo, de conocer la idea, “por el momento”; y no imponer un sistema, sino comenzar difundir su implementación en el que lo adopte, para el beneficio de cada uno de nosotros, principalmente las generaciones futuras y toda especie viviente del planeta. Eso es lo que busca, este concepto, esta filosofía de vida; como por ejemplo “paz mundial”, “no a los alimentos transgénicos”, “no violencia”, “comer sano”, y aquí entra el :“Decrecimiento”. Lo que quiero decir es que el mensaje llegue principalmente a los que más consumen, principalmente los más ricos del norte opulento; pero no por eso no difundirlo en otros lugares del mundo, hay que darle también importancia a la globalización del mensaje, ya que en los países pobre hay ricos y grandes consumistas.Yo sé muy bien que muchos dirán: -pero si disminuye el consumo, con ello la producción esto por último repercutirá en la masa laboral, disminución de horas de trabajo y despidos; y nadie quiere que esto le pase a uno. Hoy día en el ámbito laboral, el miedo a la pérdida del empleo, tan volátil en estos tiempos, lleva considerar la postura del Decrecimiento, totalmente irrealizable.
Por eso el título que le di a este comentario, entiendo perfectamente que hay muchos puntos a considerar que son parcialmente negativos a primera vista, principalmente para con el empleo y a nivel de vida, salud, educación, seguridad; si la riqueza, o podría decirse los ingresos, se verían afectados. Pero….ahí está mi pensamiento utópico, ¿no puede reorganizarse el SISTEMA de tal modo que comience a darle un espacio al Decrecimiento?. Porque, para que se entienda, no es una idea o sistema que se implante por puro capricho, o porque guste el nombre…..NO. Creo que el Decrecimiento es la única solución posible para no chocar con el acantilado, unidas a otras políticas medioambientales, de distribución de riquezas, de autoabastecimientos y demás. Porque hasta el momento hemos podido con algunas medidas, aminorar la velocidad, pero si no cambiamos totalmente de rumbo, la colisión es inevitable.
Hay otros que saldrán a decir; y ya lo hacen: -pero esto pasará dentro de 50 años o más, yo ya no estaré y por otro lado algunos dirán: -porque no nos dejan disfrutar de nuestro deseos, aunque desmedidos, son nuestros,……..bueno……...(en estos puntos “trato” de atenuar mi indignación)….sin palabras….el egoísmo más acérrimo se exterioriza en una montaña de (disculpen por la palabra) MIERDA.
No ven a su alrededor, niños, sus hijos, sobrinos, sus nietos; “Herederos Forzosos” de la “mugre” que les dejamos si no actuamos rápido y no comenzamos a construir una “mesa de soluciones” con ideas creativas, imaginación, inventiva ecuánime; comenzando primero por sus bases, que son talladas por el “Aprender” a ceder deseos secundarios o redundantes para lograr mayor equidad, equilibrio y tolerancia.
sábado, 18 de septiembre de 2010
ASCENDIENDO POR LO FRUGAL
En el título de este artículo algunos dirán que se encuentran con una paradoja en la oración. Por un lado, la referencia a lo que habitualmente conocemos como: Ascendiendo, lo podríamos relacionar a algo o alguien que se eleva, sube, aumenta o se incremente al paso de tiempo; y por el otro lado lo Frugal, refiere más a algo poco abundante, sencillo, moderado, inclinándose hacia una disminución, merma o conformidad hacia un deseo o necesidad de algo o alguien. Entonces se preguntarán ¿Cómo puedo ascender con algo que baja o disminuye?Buscaré en lo siguiente aunar conceptos, acciones y ejemplos (propios y ajenos) buscando darle un sentido a lo “sin-sentido” para lograr definir no solo una filosofía que sea para con-mi-vida, sino también y al mismo momento que la llevo a la práctica para conmigo, sea directa o indirectamente recibida-aceptada para con-los-otros, de aquí y del Mundo.
Trataré simplificar a lo que quiero llegar llevando la teoría a la práctica a través de un conocido relato (con algunos cambios) en el encuentro de dos viejos amigos:
“Un buen día en un pequeño puerto pesquero, y a unos tantos kilómetros de un gran centro turístico veraniego, Alfredo, un turista, en una de tantas excursiones camina apaciblemente sobre la playa de ese inhóspito paraje frente al mar mirando sus marcas en la arena; cuando de repente, subiendo la mirada se le cruza por delante una barcaza que encallaba su proa en la blanca arena, sobresaltando Alfredo exclamó con total espontaneidad un: EEEEPAAAAAA!!! Del cual el navegante de la barcaza sin advertir lo que pasaba al oírlo, rápidamente se dirigió a este pidiendo: - Perdón Señor………¿¿¡¡Javier!!?? Gritó, Alfredo sorprendido…….¿Cómo conoce mi nombre?, quién es usted? Preguntó sorprendido aquel pescador.
Alfredo: -Soy yo, Alfredo de la secundaria, no me recuerdas, que jugábamos al futbol juntos en el club de nuestro pueblo.
Javier:…….ohhhhh.....¡¡¡¡¡siiiiiii!!!!!.....ahora que te miro mejor….¿qué haces por acá? Tanto tiempo, cómo andas, todo bien?
Alfredo: No, yo me pregunto, ¿qué haces vos por aquí, y qué estás haciendo en ese bote?
Javier: -Es una larga historia…te acuerdas que luego de terminar la secundaria me fui a estudiar como tanto quería mi padre, Administración de Empresas y comercialización, bueno, luego de terminar mis estudios ingresé a una Corporación importante en la cual estuve unos tres o cuatro años, pero me di cuenta o no sé, sentía en esos días que me estaba perdiendo, no le encontraba un sentido “propio” a mi vida. Así que de una, renuncié, vendí lo que tenía y me vine aquí y salir de ese ahogo que me estaba ajando de mí….Ser.
-Alfredo: -Ah, te hiciste Hippy, tipo New Age….o algo por el estilo?
-Javier: NO, no necesitaba carátula alguna, ni Hippy, ni new age, me replantee lo que quería realmente, y me hice una crítica para conmigo, de los alcances y límites de mis necesidades materiales y de “espíritu”. Comencé de cero, conocí aquí a mi pareja, tuvimos 2 hijos y aquí estoy, y que a pesar de las equivocaciones comenzaré a decidir por mí mismo, sin dejarme llevar por las habladurías del grupo, la manada y la avidez de novedades del mercado.
Alfredo: Entiendo, lo que hiciste fue independizarte, pusiste tu propia empresa. ¿En qué rubro estás?¿Cuántos empleados tenés? ¿Estás ganando mucha guita?
Javier: No, pará, déjame hablar…nada de empresa, empleados, producción. Parte de mi trabajo diario lo vengo de realizar del mar.
Alfredo: ¿Pero qué? ¿Me vas a decir que sos pescador?
Javier: Si, mira aquí en los cestos…el almuerzo y la cena para hoy.
Alfredo: Discúlpame, yo creía que estabas pescando por Hobby o distracción.
Javier: En parte si, cuando voy al mar, y tiro la red, debo esperar una horas, y casi siempre me pongo a leer un libro para pasar el tiempo, tomando unos mates, escuchando una música lenta y varias veces acompañado de mis hijos.
Alfredo: ¿Y así es tu jornada de trabajo, tu día hasta la noche?
Javier: No, no estoy más de tres o cuatro horas en el mar, luego vuelvo a la costa, como ahora me encuentras, dejo algunos de los pescados y mariscos en el mercado, a mis amigos, y voy a casa, que no está muy lejos de la costa, a Almorzar con mi familia..
Alfredo: ¿y después que haces?
Javier: No quiero aburrirte.
Alfredo: NO, cuéntame, cómo es tu día. ¿Después volvés al mar hasta la noche, no?
Javier: No, no, para nada. No son todos iguales mis días, pero habitualmente después acompaño a los chicos a la escuela, vuelvo a casa y con mi mujer nos dormimos una siesta o leo un libro, y si estoy inspirado pinto algo. Cuando los chicos vienen del colegio y se ponen a hacer las tareas o salen a jugar, ayudo a mi mujer con la quinta, a veces riego, cosecho algo, pero en general ella le aporta más tiempo y dedicación…viste como son las mujeres. Luego tiro la basura orgánica en la compostera, reviso los paneles solares del techo o mido el nivel de reserva de agua del pozo y…
Alfredo: ¿Tienes una finca de producción hortícola automatizada?
Javier: No. Donde vivimos tenemos un amplio terreno, lo compramos más barato porque está lejos del “centro”, jaja, y allí tenemos hortalizas, plantas frutales, especias…y hasta algunas gallinas y unas vacas, lo básico para el Flan, jaja. Ese podría decirse que es otro trabajo que realizo en el día junto a mi familia.
Alfredo: ¿Estás 3 o 4 horas trabajando?
Javier: No, no sé, no tengo reloj, cuando el sol está bajando, casi siempre paramos y nos vamos todos a dar un vuelta en bici por el campo o la playa. Después de un rato cuando el Faro del cabo prende, volvemos todos a casa para hacer la comida junto mi mujer. En general todo lo que consumimos sale del mar o la granja, solo compramos en el almacén harina, aceite, los productos de limpieza y unas cositas más. Que lo pagamos de los que vendemos en el mercado local entre los pescados y las hortalizas a diario siempre quedándonos un resto para los servicios esenciales de salud, educación de nuestros hijos y nuestros. Yo además vendo algo de mis obras en la Feria de Artesanos del pueblo que algo más nos aporta.
Alfredo: ¿Y a la noche se van a dormir temprano para mañana levantarse temprano?
Javier: No, en general después de cenar hacemos algo juntos en la casa, o cada uno se distrae con lo que le gusta. Y más tarde yo me voy con mis amigos al bar de la playa a tomar algo, “guitarrear” o hablar de todo un poco, junto al mar. Después de un rato mi mujer me pasa a buscar, caminamos en la playa disfrutando la briza del mar y vamos a casa ya siendo otro día, no sé 12.30, 1.00 de la madrugada. Y al día siguiente me levanto a las 8, 8.30, tomo mi bici y..
Alfredo: ¿No tienes auto?
Javier: Lo tenía, hace tiempo, pero lo vendí porque no lo necesitaba, no era un elemento indispensable en mi vida y además, entre seguro, arreglos, neumáticos y combustible, gastaba dinero para…nada. Como te decía tomo la bici y vengo hasta la costa, donde tengo amarrado mi bote y comienzo allí de nuevo mi día “de trabajo”.
Alfredo: Te he escuchado con atención Javier, y te soy sincero, antes que me lo pregunte; mi vida en general o más bien mi día, es totalmente lo contrario al tuyo. Yo estoy en la oficina de sol a sol, lo mismo mi mujer, estoy muy poco en casa, menos con mi mujer y mis hijos, la comida que consumimos es toda comprada, tenemos tres vehículos, 2 pisos en plena capital, con hipoteca, pero “lo tenemos”, vestimos la mejor ropa, mi mujer tiene muchas joyas y además somos socios del mejor club de “la city”. Sabemos sin ánimo de ofenderte te digo….sos vaguito che…
Javier: ¿Por qué?
Alfredo: Y porque con lo que me contaste en resumidas cuentas trabajas solo 4 horas o menos en el día y después estás, no sé cómo decirlo….
Javier: ¿Puede ser disfrutando de mi familia, del ocio y de mis amigos?
Alfredo: Y algo así, pero con todo ese tiempo que tenés y las capacidades que recuerdo que tenías para resolver problemas, tu inteligencia, creatividad. Destinarlas a crear una empresa, no sé, de pesca, más barcos, más trabajo, producción y con ello mucho más dinero.
Javier: ¿Y para qué?
Alfredo: Y de esta forma tendrás un flota de barcos, por tus activos, conseguirás un buen crédito y tendrás un buque de altamar para aumentar tu producción.
Javier: ¿Y para qué?
Alfredo: ¿¿¡¡¡ME VAS A SEGUIR PREGUNTANDO PARA QUÉ!!!?? NO ENTENDÉS QUE ASÍ TENDRÁS MUCHISÍMO DINERO Y PASANDO UNOS AÑOS, CUANDO TE JUVILES, PODRÁS POR EJEMPLO JUGAR CON TUS NIETOS, CAMINAR EN LA PLAYA, HACER LA QUINTA, IR A TOMAR ALGO CON TUS AMIGOS, TENDRÁS MÁS TIEMPO LIBRE, CON TU MUJER Y ADEMÁS……¡UYHHH!…..
Javier: Alfredo me tengo que ir, un gusto de verte, y realmente te agradezco esta charla, me ha dado más ganas de ser lo que soy y hacer lo poco que “para ti” hago…realmente….gracias…y saludos a tu familia.
-Aclaro que lo expuesto es creación ficticia de un hecho, todo parecido a lo real es mera y pura coincidencia.
Pero del relato aún en la ficción, el magma, la idea que lo constituye puede darse o hacerse en cualquiera de nosotros, en mayor o menor grado, no por ello tenemos que vivir en una playa o cerca de un lugar turístico. Solo la propia decisión para con la situación (de lugar), las posibilidades y el “riesgo” a tomarlas, estarán dadas en el grado de libertad, de autonomía y de Voluntad que cada uno posee o ha conquistado.
Porque volviendo al título de este artículo; en “Ascenso”, no estoy inmóvil, quieto; sino que estoy en movimiento, cambiando de “posición-pensamiento”, en resumen: fluyendo en el tiempo, creando algo nuevo, algo auténtico-autónomo; se va “haciendo” con el paso del tiempo (Praxis liberadora). Que solo ese ascenso, hablando en un sentido humanitario, cuasi-inmaterial, de “espíritu” (fuera de lo divino) y conciencia, va cortando o alivianando la carga del sobre-consumo/materialidad, el etiquetamiento de status, y las habladurías contaminantes.
Esa liviandad de Ser, hace ver todo de otra manera, ya no me rijo por las leyes del mercado, de la calle, de la moda y del entorno condicionante; yo mismo me las voy dando de acuerdo a mi entorno y a la interacción armónica con los demás, aprendiendo de esa praxis interrelacionarte la moralidad que exteriorizo hacia mis posibles.
Porque si uno no toma conciencia crítica y reflexiva de su situación y se rige por la pura y radical exterioridad que me viene de afuera, lo que “se dice”; uno no solo será para siempre “administrado” por esas leyes-exógenas, sino que termina siendo a lo larga de su vida… esclavo de estas.
Por último, quiero retomar el concepto del “otro”, y relacionarla con la frugalidad, para darnos cuenta que con nuestros cambios no solo afectamos nuestra vida, sino también en forma directa o no a los que nos rodean y más aún. Estamos en un mundo de recursos finitos y pretendemos con nuestro sobre-consumo y explotación depredadora crear a cada paso deseos y necesidades creyendo que la infinitud de lo que nos queda. Con acciones como, consumir menos, por ejemplo, combustible, carne, electricidad, estamos disminuyendo las emisiones de CO2, cuando producimos nuestros propios alimentos, estamos dándole a nuestra familia productos que sabemos de su origen, su calidad y como se produjo además de aportar productos sanos y nutritivos. Si trabajamos menos horas o en forma particular, le cedemos horas o un trabajo a otra persona que lo están necesitando más que uno.
Y lo más importante, si nos “desprendemos” de la sobrecarga de consumo y la materialidad-de-status excesiva, subvirtiendo esos valore$$$$ que nos impusieron por décadas sistemas económicos hoy moribundos, lograremos despegarnos las marcas y etiquetas de nuestro cuerpo, revelando quien verdaderamente somos como personas, para darle un nuevo rumbo a la riqueza humana inalienable (no material), que cada uno tiene.