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lunes, 30 de mayo de 2011

LA DÁDIVA EXISTENCIAL Desde la alteridad y lo natural

En la senda existencial en donde las cosas circundan y se imponen unas con otras y son sentidas por unos, por otros no, en distinta frecuencia, potencia y perplejidad; hay alguien entre todos estos entes que se da cuenta de que se está dando cuenta de que hay fenómenos, de que hay una presunta realidad en donde los puede experimentar en cada pro-eyecto que lleve a cabo. Ese alguien es el Ser humano, esto nos determina no como meros entes, como cosas-objetos; sino como realidades ontológicas. (Heidegger-Jasper).-

*Puede suceder en la tierra, una erupción volcánica, un tsunami, un terremoto, la caída de un gran meteorito, una era glaciar……pero sin un Ser humano histórico que lo viva, que lo relate que sienta o sintió esa REALIDAD….no es nada, es como que cualquiera de estos hechos no hubieran acontecido.-

Podríamos decir que entre todos los entes universales, el Ser humano tiene un poder, una carga, una fuerza que se nos confirió por diferentes hechos fortuitos de la naturaleza que a través de millones de años de evolución y por parte de azar-natural y parte por sociabilidad con Otros, pudiendo subsistir y convertirnos en los portadores de unas ventajas, una “supremacía”, para con otros entes naturales; pero a su vez cargada con un peso no de ley física, sino existencial. Esa fuerza, esa potencia que me pone en la realidad no viene medida, calculada por algo-alguien (objetivación) sino que me empuja, me fortalece solo por el mero hecho de existir. Este otorgamiento, este “regalo” que se recibe (sin pedirlo) debe ser retribuido solo por el Ser humano, y la dádiva es con esos Otros que están y que vendrán (humanidad) y con la naturaleza que nos/los cobijó. Eso nos hace a todos responsables en definitiva del mundo, más hoy día; con solo abrir los diarios lo reconoceremos. Solo la medida de mis posibilidades en tiempo-espacio-fuerza vital, determinará el eximirme o no de la responsabilidad total, comprometida no tanto en una responsabilidad solo moral, sino a una responsabilidad de la supervivencia con moral.

El Otro (humano) y el mundo (naturaleza); siguiendo a Heidegger y volviendo a las cosas del mundo; nos dice que estas cosas no solo son cosas ante mí como objeto; sino que tienen que verse como manifestaciones, revelaciones de/con VALOR; y por supuesto no hablo del valor monetario-cambio, sino de ese Valor que otorgamos a algo que si desapareciera, se extinguiera o moriría, consideraríamos que nos falta algo importante de nuestro propio Ser-con-el-mundo. Hay muchísimos valores que le damos a cosas en el mundo, pero hay uno que es el más importante, y es el valor VIDA, no hablando solo de la vida humana, que por supuesto para nosotros y en general es el más importante, sino hablo de todo lo VIVO, de la vida en general.-

Por ello Heidegger nos dice que “el hombre es el pastor del Ser”, el que cuida, el que protege, el que en definitiva se hace o debe hacerse responsable del mismo.-

La realidad ontológica, la humanidad, siguiendo en esa senda existencial, está en constante pro-eyección cada uno en sus posibles, el hombre/mujer comienza a elegir dentro de sus posibilidades, si negar u olvidar la gratitud hacia la dádiva existencial, la carga con los Otros, con el mundo. Aquellos que asumen esa dádiva intransferible, innegable; por propia decisión ajustan sus pro-eyectos personales y destinan parte-de-sí a salir a la escucha de los llamados que el propio Ser asume escuchar. La ayuda, el apoyo, la contención, la asistencia y el acompañamiento son posturas tomadas que están presente cuando la situación difícil, el momento desesperante, una enfermedad, la falta de energía que debilita e inmoviliza; allí, nace el llamado; y ese poner lo mejor y mayor de nosotros, la psiquis, la fuerza, la movilidad, el tiempo, la entrega en la mayor medida que cada uno pueda, porque es preferible la equivocación a la omisión; podemos ser responsables de un error, pero somos más responsable existencialmente por el abandono, que pasa a menudo cuando comenzamos a medir, a calcular con el estorbo de la mediatización que busca solo el provecho particular que los hábitos y las costumbres nos impone en muchos casos, esto hace en estos “momentos éticos”, que nos perdamos de lo esencial para con-el-otro.-

Creo que una verdadera ética, la entrega debe nacer o concebirse originalmente, no como préstamo sino como donación. En el préstamo siempre hay una base de cálculo, de interés, de beneficio, de instrumentalización (objetivación) de lo dado. En la donación la entrega es sin contraprestación o devolución directa u obligatoria.-

Esta ética de la responsabilidad, que responde al llamado, a un llamado que más que venir de fuera, se despierta, es sacudido, me golpea internamente, sin medir en muchos casos una voz, un sonido, una señal objetiva. Mi propia conciencia, en Momentos realmente profundos, hondos, ontológicos, en donde yo, el Otro, el mundo, se entrelazan, salen de su lugar y se ponen en la posición de esa presunta exterioridad.-

Un filósofo que escribió páginas y páginas preciosas sobre la relación con el Otro es Emmanuel Lévinas; él habla mucho del Otro, de esa revelación que se plasma con el Rostro, en donde yo no voy tanto hacia el otro sino que el Otro se me impone, me aparece repentinamente, es una revelación, es más bien, dice Lévinas, una Epifanía. Repite constantemente que la necesidad de responder al Otro, de salir de mí para ir hacia él/ella; eso es ética.-

Además re-clama y advierte que siempre debemos tener en cuenta que ese Otro es infinito, y que aunque yo pretenda limitar, objetivar y totalizar desde mis pre-juicios mis estereotipos al Otro nunca podré lograrlo, o sea que nunca podré ni puedo saber toda la profundidad subjetiva, los sentimientos, los conocimientos, su mundo; y cuando ésto se pretende hacer, se entra en los peligros del totalitarismo, de la racionalización instrumental, de medirnos para conquistarnos, o solo darnos el valor de cambio que el mercado pide.-

La llamada del Otro y de la naturaleza nos sitúa a todos en una encrucijada, en donde no solo el peso de la libertad, sino hay un nuevo peso que es el de la subsistencia de la vida, nos pide responsabilidad, y ese pedido es para cada uno, no puedo delegarla, como seres autónomos y libres, soy responsable de lo que YO realice o no, nadie puede responder por mí. Por ello cuando el “llamado” comienza a hacer pedido en mi, por un lado puedo asumirla y acudir a la ayuda o al pedido; pero por otro lado al primer indicio de gestación del “llamado” en mi, interpongo, ruidos, distracciones, que me ensordezcan moralmente para no “oír” al Otro, al mundo, librándome de responsabilidades que éste podría ocasionarme, buscando dar una imagen, una apariencia de un “no saber qué pasa” “no escuché nada”, ocultando lo que verdaderamente es: un/a hipócrita ante el mundo, ante la humanidad, y el creyente cristiano, ante Dios (que todo lo ve y lo escucha, hasta los pensamientos). La hipocresía lleva a estos Seres peligrosos, que no solo le mientan a todos, sino que se está mintiendo a sí mismo.-

Como decía cuando nos planteamos la responsabilidad con el todo. Creo y repito que debemos hacer una ejercicio auto reflexivo, para primero asumir una responsabilidad total (aún no siéndolo presuntamente) o sea decirnos que somos responsables de nosotros, de los Otros, de la naturaleza, del mundo, de la humanidad y de los hechos desgraciados que envenenan a todos. Para luego sin mentir/nos, como se diría “con una mano en el corazón”, viendo nuestro actuar, nuestra forma de vida, de Ser, no tanto desde mi yo, sino haciendo el esfuerzo desde el Otro; comenzar a desglosar la responsabilidad del todo, para ver en qué grado mi accionar con el mundo repercute “con esas cosas que andan mal por ahí” directa o indirectamente, con reflexión o sin reflexión; de ahí este giro de asumir en uno “la culpa”, para luego en mi propio juicio como “culpable hasta que ME demuestre a mi mismo lo contrario”, presentar las evidencias que tengo para con esa responsabilidad, que puede estar en mi y que a su vez es una EXIGENCIA para Otros y más con aquellos Otros-con-poder (político-corporativo/económico-etc.)

Hay en estos tiempos una enfermedad que a todo lo está debilitando, los sienten las sociedades, lo siente la naturaleza, lo siente en muchos momentos cada uno de nosotros, esta patología sintomática que nos es sentida nos debilita, a unos más que a Otros, está quitando esa fuerza, ese oxígeno, esa energía que da vida.-

El hombre/mujer así como la naturaleza terrenal, es algo compuesto de vida, pero más próximo o lejano, es finito, los “recursos” de estos en un momento se acaban. Pero aún en los últimos alientos, en los pre-supuestos negativos, en los momentos más difíciles, siempre hay que estar allí, atentos para oír esa llamada, de algo que sigue vivo, no debemos abandonarlo, debemos estar allí hasta los últimos momentos, es nuestra obligación moral, y nuestra deuda por ese regalo, esa donación de haber nacido/vivido con-Otros-en-este-mundo.-

Repito, hay que estar allí, a “pie del cañón”, atentos a la escucha, a la llamada de Ser, que es el Otro y que soy yo. Hay que pregonar un amor, una constante caricia, protección, auxilio con el mundo-Otros, para afianzar un lazo y forjar un sentimiento vital en cercanía, por la subsistencia de lo más ecuánime, apacible y prolongada de toda la VIDA.-

Cada momento histórico tuvo una ética. Ayer fue una; en el mañana puede ser otra, pero con los avatares de la humanidad en este mundo actual y sus consecuencias, hoy nos pide, y más bien re-clama a todos, una ética de la responsabilidad.-

LA COSMO POLITÍCA DEL COSMOPOLITISMO NATURALISTA

El filósofo Diogenes de Sínope pregonaba en la antigua Grecia que él era un Kosmos-polités, un cosmopolita, o ciudadano del mundo, afirmaba que no era habitante de una ciudad en particular sino más bien del mundo. Muchos siglos después Kant, vuelve con la idea de una sociedad de naciones, en pos de una “paz perpetua” y un futuro moral para la humanidad, no en un poder o estado mundial impuesto, sino en la interrelación pacífica y libre entre naciones para la coexistencia equilibrada y ecuánime en UN mundo con diferentes razas, naciones, etnias y religiones.-

El cosmopolitismo busca más bien una cooperación global conjunta que delibere con la pluralidad de voces un “acuerdo” o principio que establezca que la justicia social no solo quede en los discursos locales, sino que sea un elemento primordial para cada Ser humano de este planeta y que como ciudadano mundial, tenga la protección transnacional cuando sus derechos humanos sean violados en cualquier parte del planeta. Para que este acuerdo prospere y se lleve a cabo debe tener la protección y la participación de quienes están involucrados, cada ciudadano con posibilidad de actuar y de hacer valer esos derechos, por los que no los pueden.-

No debemos confundir en asimilar la idea del cosmopolitismo con globalización tan en boga hoy día esta última; más arraigada a lo económico y que hasta el momento ha traído más decepciones que triunfos. Si bien es muy difícil hoy imaginar un acuerdo, pacto de armonía en cohesión de por ejemplo Judíos y Palestinos, Iraníes o Norcoreanos con norteamericanos, los hutus con los tutsis en Ruanda; también por ejemplo en unificar a un mismo nivel-general a un rico de Manhattan con un mendigo en Bangladesh, o a un habitante de Nueva Guinea con uno de Alemania. Las desigualdades en todos estos casos cuando pretendemos pensar o imaginar una acción-política-global mancomunada tienen bastantes piedras, y a veces muros en el camino para concretarse.-

El relato histórico puede dar prueba de estas desigualdades con los momentos más trágicos y desgarradores de la humanidad, y si se quiere llegar más allá, para comprender con mayor veracidad o racionalidad científica el ¿Por qué cada grupo, cada nación, etnia puede llegar a ser tan discriminador, ofensivo, intolerante, cruel con Otro grupo, nación o etnia de la que no es parte? podemos pedir a la ciencia, más bien a las neuro-ciencias y dentro de éstas a la neuro-ética a que nos dé una posible explicación de estas conductas.-

Para no ser tan extenso, ya que es un tema fascinante y llevaría un artículo completo para hablar del mismo; las neuro-ciencias a través de los estudios de las interconexiones cerebrales por neuro imágenes determinan cual “región” cerebral se activa según una acción o al hacernos juicio moral. En líneas generales se determinó, hablando de los cercanos y de los lejanos, o sea de los Otros y de los nuestros, que cuando alguien debe decidir por ejemplo si se plantea a quiénes ayudaría como obligación moral, si a los cercanos o a los lejanos sobre un determinado tema, cuando realizo el juicio en mi mente, las aéreas que más se activan en el cerebro son las de las emociones mucho más que las aéreas de la planificación-razonamiento-cálculo, o sea que cuando planteamos dilemas morales que ataña a los cercanos, los sentimientos-emociones-pasiones juegan un papel preponderante ante la razón (estos estudios vienen bien para complementarlos con los artículos Pasiones revolucionarias I y II).-

Se determino por estudios antropo-etnológicos que en la evolución de nuestros cerebros en las antiguas épocas de los cazadores-recolectores, por la necesidad indispensable del grupo (no más de 130 personas) para la supervivencia quedó “fijado-impreso” en nuestros cerebros emotivamente la predisposición de apoyo, protección para con los nuestros, los cercanos, los del clan, la etnia, la tribu, la nación en contraposición a aquellos de los que no necesitamos para sobrevivir.-

Encontrado en parte el origen de esa no-disposición para con los otros-lejanos, y a sabiendas que hay una inclinación, podríamos decir genética, a actuar de esta forma, nos daremos cuenta que es algo, al reconocerlo e identificarlos, que podemos cambiar o con el tiempo pre-fijar con una nueva ética universal en la actual “tribu” de más de 6.500.000.000 de personas y dentro de un ecosistema en constante desequilibrio y amenaza, de que día a día, catástrofe a catástrofe, crisis en crisis, acontecimiento en acontecimiento, vemos que sin una colaboración mutua (reciprocidad) de los cercanos pero mayor en algunos casos de los lejanos, el porvenir se torna gris; hoy fue Japón, ayer Haití, y mañana puede ser cualquier país del mundo.-

Debemos aumentar esta Capacidad de reciprocar-cooperar o fomentar que se desarrolle no solo de humano a humano sino con el entorno. La cosmo-política no se queda solo en el ámbito del hombre/mujer y sus relaciones y disputas dentro del entono social; la nueva forma de hacer política por supuesto debe con-centrase en estos asuntos-humanos, pero más hoy día, no podemos pensar estos “asuntos” si no los complementamos con la fuerza exógena que el medio natural-global obra sobre cada uno de nosotros.-

Cuando en el artículo Altruismo en estado puro buscaba referirme al hecho de hacer como un acto político, fuera de lo político, o sea en la cotidianeidad de nuestras acciones que repercutirían en los otros y en las generaciones futuras, allí se ve parte del germen que hace a la cosmo-política una nueva forma de hacer política dentro de cada ciudadano y lejos de, a veces, dogmatismo partidario, elite partidarios o solo ámbitos partidarios, que llevan a no Ser-representar a quienes tienen que representar, al pueblo.-

Porque pongamos en claro ésto y seamos lo más realista que podamos, nuestra sociedad y la sociedad global, el ciudadano global el cosmopolita en general por la aceleración-vital y el consumismo-del-anhelo lleva a que el animal-laborans no tenga tiempo para hacer-actuar en política, la mayoría lo hace cada tanto cuando emite su voto para elegir a sus representantes (si tiene la suerte de estar bajo una democracia) o lo hace a través de encuestas, participaciones virtuales-accionaria. Hay muchos que quieren participar y el sistema en que están subsumidos (ALCARACIÓN: estar subsumidos a un sistema, no es estar atados, encarcelados o “pegado” por obligación-derecho, pero cuidado en atribuir todas las causas al sistema para desligarme de mis propias decisiones-responsabilidades) y que no les permite ser directamente participes.-

Pero a no confundir y pensar que acogiéndonos a un cosmopolitismo altruista de reciprocidad mutua EN ESTADO PURO, podremos agilizar nuestros “horarios-políticos” y ser todo lo que queremos, políticos, empleados sin resignar nada a cambio. No, no se trata tanto de resignar sino de re-estructurar, o cambiar puede ser el termino común nuestra FORMA de vida.-

Aunque se tilde de anticuada, no acorde a nuestro tiempo y me tilden a mí, de republicano (que no sé si soy o no soy – y no viene al caso porque ante todo soy ciudadano y ese es el lugar desde donde hablo) sigo… rememoraré y repetiré palabras de Arentd que vienen muy bien a lo que estaba diciendo “Nadie puede Ser feliz sin la Felicidad pública, nadie puede Ser libre sin la experiencia de la Libertad pública; y nadie finalmente puede Ser Feliz y Libre sin implicarse y formar parte del poder público”, o sea en el pode político que todos tenemos y mostramos al mundo, a ese mundo común que nos reúne a todos los seres humanos y no-humanos y del cual debemos responsabilizarnos, amarlo; y esa es una facultad que no viene impresa genéticamente sino que debe enseñarse-capacitarse de ciudadano a ciudadano, de generación en generación pero principalmente desde las instituciones públicas y de quienes las dirigen o dicen ser su representantes.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Decrecimiento y justicia Norte-Sur

Giorgio Mosangini - Col.lectiu d'Estudis sobre Cooperació i Desenvolupament

El crecimiento es indisociable de la desigualdad Norte-SurSi alrededor de 1500 empieza la historia del crecimiento económico exponencial, también empieza la historia de las desigualdades Norte-Sur. Al inaugurarse el sistema capitalista mundial nace también su estructura jerárquica. El modelo de crecimiento incorpora progresivamente todos los territorios (proceso aún en marcha hoy en día) aniquilando las estructuras culturales, sociales y económicas preexistentes en beneficio de los países del centro y del modelo de crecimiento ilimitado. El incremento de las desigualdades, la pérdida de autonomía y la confiscación de ecoespacios en la periferia son condición indispensable del crecimiento económico. Por tanto deben ser dimensiones centrales de los análisis y las propuestas del decrecimiento.La responsabilidad de la crisis sistémica en un mundo desigualLa crisis sistémica que atravesamos exige analizar la responsabilidad de las sociedades de acuerdo a la desigualdad existente. El haber superado las capacidades de carga de la biosfera es responsabilidad de los países del Norte y de las élites del Sur (el 20% de la población que consume más del 83% de los recursos). La gran mayoría de la población humana (el 80% restante) no vive por encima de las capacidades del planeta. Para universalizar el estilo de vida de una estadounidense medio necesitaríamos más de 5 planetas (3 en el caso de un español). La mayoría de los países, en cambio, siguen manteniendo su huella ecológica muy por debajo del techo natural.Aunque no tengan responsabilidad sobre la crisis ecológica y la superación de las capacidades de carga de la biosfera, las poblaciones del Sur global son las principales víctimas de sus consecuencias (cambio climático, incremento de fenómenos naturales extremos, etc.). La sobrecarga sobre el planeta incrementa la presión sobre los ecoespacios del Sur. La acumulación del capital y el crecimiento, para proseguir en una situación de escasez, incrementan la presión sobre la materia, la energía, la biodiversidad, los espacios de cultivo, el material genético, etc., del Sur global. Los picos de explotación de recursos tienen influencia directa en la aparición de nuevas fronteras de explotación, que empeoran las condiciones de vida y agudizan los conflictos sociales en las sociedades del Sur.Determinismo ecológico vs. decrecimiento como proyecto políticoReconocer que hemos superado las capacidades de carga de la biosfera puede conllevar el riesgo de caer en algún tipo de determinismo ecológico. Hay límites, pero dentro de los límites las sociedades humanas son construcciones sociales y políticas, no son sólo el reflejo de una realidad ecológica. Poner en evidencia los límites ecológicos no nos debe alejar de la política, sino que debería llevarnos a asumir políticamente la construcción de sociedades justas y sostenibles. Para que el decrecimiento en un futuro no se traduzca en un ajuste esencialmente ecológico, cientificista o anti-humano, tenemos que poner en primer término nuestros valores: el cuidado de la vida, de la naturaleza y de los seres humanos. El igualitarismo y la lucha contra las desigualdades (en particular en su dimensión Norte-Sur) tienen que ser un elemento central del decrecimiento.La deuda del crecimiento: la defensa de la justicia Norte-Sur desde el decrecimientoProponemos el concepto de deuda del crecimiento como uno de los posibles enfoques para dotar de contenido político la dimensión Norte-Sur en el marco de las propuestas del decrecimiento. Ante la insostenibilidad ecológica alcanzada por la humanidad, la degradación creciente de materia y energía y el incremento resultante de desigualdades e injusticias sociales, los países del Norte y las élites del Sur son deudores de crecimiento mientras que los países del Sur son acreedores de crecimiento. Consideramos que la deuda del crecimiento debería incorporar el conjunto de deudas definidas a partir del estudio de los impactos del modelo de crecimiento occidental en los países del Sur, tales como:
La deuda ecológica. La deuda de carbono (el modelo de crecimiento económico del Norte genera emisiones de dióxido de carbono que superan la capacidad de absorción natural y causan impactos ecológicos como el calentamiento global). La biopiratería (las transnacionales del Norte se apropian de la diversidad cultural y biológica registrando la propiedad intelectual de recursos y conocimientos tradicionales existentes en los países del Sur). Los pasivos ambientales (el crecimiento económico en el Norte se nutre de la extracción de recursos a precios muy bajos y con costes ecológicos altos en los países del Sur). La exportación de residuos (residuos del modelo de producción y consumo en el Norte se trasladan a los países del Sur generando graves impactos ecológicos)
La deuda social (impacto del crecimiento de los países del Norte en las condiciones de vida, de salud, y de derechos humanos de la poblaciones del Sur)
La deuda cultural (el modelo uniforme de producción y consumo impuesto por el crecimiento económico avanza paralelamente a la destrucción de culturas y formas de vida milenarias en los países del Sur)
La deuda histórica (el crecimiento económico en el Norte hunde sus raíces en la colonización y las múltiples formas renovadas de dominación)La deuda económica (el crecimiento económico del Norte se sustenta en el intercambio desigual con los países del Sur)
Etc.Aunque el "pago" de la deuda del crecimiento pase esencialmente por cambios en el Norte (decrecimiento), también conlleva responsabilidades de compensación a todos los niveles: social, ambiental, económico, cultural…La cooperación internacional: un ámbito concreto de incidencia para la perspectiva Norte-Sur del decrecimientoLa cooperación internacional al desarrollo parte substancialmente de un imaginario económico (el del crecimiento ilimitado) y se ve contagiada por la incapacidad del modelo occidental de tener en cuenta a la biosfera. Dos grandes rasgos del discurso de la cooperación pueden ser objeto de una revisión crítica por parte del decrecimiento:
La cooperación se entiende fundamentalmente como una respuesta a carencias de los países del Sur. Hasta los años 80, identificaba la falta de crecimiento económico como la mayor carencia de los países del Sur. Por ello, el crecimiento económico fue el principal objetivo de la cooperación durante décadas. A partir de los años 80 han ido ganando fuerza análisis que otorgan un papel central también a carencias situadas en la dimensión social u otras dimensiones no estrictamente económicas (promoción del capital humano, de las capacidades y oportunidades humanas, etc.), sin embargo, el crecimiento económico sigue siendo una condición imprescindible para alcanzar el desarrollo humano.
La ayuda oficial al desarrollo (AOD) no constituye una obligación de los Estados, es voluntaria y discrecional. La propia terminología del modelo de cooperación ("ayuda", "donación", etc.) nos remite a su voluntariedad y no obligatoriedad. En ningún momento aparece el derecho de los países del Sur a reclamar o exigir flujos de AOD. El modelo de cooperación se sustenta en la decisión unilateral del Norte acerca de dónde, cómo, y cuánto "ayudar".
Retomando los análisis del decrecimiento expuestos anteriormente, podemos sacar alguna conclusión sobre la revisión crítica de los dos grandes rasgos de la cooperación internacional señalados:
La cooperación como redistribución. La "pobreza", el supuesto "subdesarrollo" de los países del Sur, no atañen principalmente a problemas relacionados a carencias propias, sino a la confiscación de sus ecoespacios por parte de los países del Norte. El problema no es el crecimiento de los países del Sur (ya sea en términos estrictamente económicos o desde un punto de vista de capacidades). El problema fundamental es de redistribución del uso de los recursos y de sujeción a los límites naturales. No es que el Sur no crezca o no se "desarrolle", sino que lo hace en función de las necesidades e intereses de los países del Norte y de las élites en el Sur. La reflexión nos llevaría por lo tanto hacia la necesidad de repensar el modelo de cooperación, centrando las estrategias en el ajuste ecológico y social del Norte que permita redistribuir con equidad la utilización de los recursos del planeta entre sus habitantes, así como volver a respetar los límites marcados por la biosfera y las capacidades de regeneración del planeta. Ya no se trataría de enfrentar las carencias del Sur, sino los excesos del Norte global.
La cooperación como responsabilidad y obligación. Contemplar la cooperación desde la perspectiva de la deuda del crecimiento nos llevaría a sustituir la voluntariedad por la obligación, la caridad por la responsabilidad. Deberíamos reformular entonces un modelo de cooperación internacional basado en una doble obligación: la obligación de devolver y de no exceder. Compensar y remediar, por un lado, todos los impactos negativos que nuestro modelo ha tenido en los países del Sur. Ajustar ecológica y socialmente nuestro modelo, por otro lado, para que occidente ya no viva a costa de los bioespacios de las poblaciones del Sur y superando las capacidades de carga del planeta.¿Qué propuestas para/desde el Sur?Si reajustásemos los excesos e injusticias del sobreconsumo del 20% de las élites mundiales, el 80% de la población humana aún tendría un amplio margen de crecimiento en su consumo de materia, de energía, en sus emisiones de Co2, etc., a medida que éstos decrezcan radicalmente en el Norte global. Ahora bien, esta constatación no implica que el Sur global deba seguir la senda del modelo productivista y extender el economicismo a todas las esferas de la vida. Si el decrecimiento concierne esencialmente al Norte global, también implica cambios en el Sur. El cuestionamiento del crecimiento económico y del desarrollo occidental en el Sur global y la búsqueda de nuevos caminos debería partir en primer término de propuestas políticas y análisis ya existentes, que emergen desde o sobre el Sur global, y auguran fecundos cruces teóricos con el decrecimiento. Señalamos algunas perspectivas con las cuales el decrecimiento podría compartir su camino contra la mercantilización y por la defensa del cuidado de la vida como objetivo básico de las sociedades:
Soberanía Alimentaria. La propuesta política de la Vía Campesina (movimiento que aglutina a organizaciones con casi 200 millones de campesinos/as afiliados) defiende el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas ecológicamente sustentables de producción distribución y consumo de alimentos, garantizando su derecho a una alimentación nutritiva, segura y cultural y ambientalmente apropiada, con pleno acceso de las familias campesinas a tierra, agua y semillas. La Soberanía Alimentaria también reclama el derecho a proteger la producción agropecuaria local y nacional y el mercado local, contemplando la comercialización de los excedentes sólo después de garantizar las necesidades de la población local. Comparte agenda con el decrecimiento al enfrentarse al modelo agroindustrial y librecambista, que condena al sector agropecuario a la mercantilización y al productivismo. Defienden la agroecología y la multifuncionalidad del campo.
Ecofeminismo. El decrecimiento coincide con el ecofeminismo y otras perspectivas feministas críticas en la denuncia del imaginario que sustenta la modernidad occidental y la economía ortodoxa. Imaginario que conlleva la invisibilización y explotación de la naturaleza y de las mujeres. Ambas corrientes ven a la economía hegemónica como un obstáculo para perseguir sus objetivos de cuidado y reproducción de las personas y de la naturaleza.
Posdesarrollo. El posdesarrollo es una crítica cultural al desarrollo como principio rector de las sociedades. Defiende modelos culturales localmente adaptados frente a las recetas universales del desarrollo y del crecimiento ilimitado.
Buen Vivir (Sumak Kausay). Diversos países, como Ecuador y Perú, han incorporado cosmovisiones indígenas en sus constituciones que rompen con el productivismo y la insostenibilidad ambiental anclados en la cultura occidental. En la constitución ecuatoriana, por ejemplo, la naturaleza (Pachamama) pasa a tener derechos propios. El Buen Vivir tiene muchas semejanzas con el decrecimiento al entender como un todo la sostenibilidad social y ecológica, la justicia social y los derechos de la naturaleza. Desde el Sur nos llegan así propuestas políticas concretas para poner frenos a la mercantilización de la naturaleza, como la Iniciativa ITT, que propuso en el año 2007 no explotar el petróleo del Parque Nacional Yasuní, apelando a la corresponsabilidad de la comunidad internacional y situando a Ecuador en la vanguardia política mundial para alcanzar sociedades post-petroleras y en la denuncia de los efectos sociales y ambientales del modelo de crecimiento ilimitado.

Documento de trabajo preparado para la Segunda Conferencia Internacional sobre Decrecimiento (Barcelona – marzo de 2010).
Fuente: http://www.decrecimiento.info/

COMER MENOS CARNE PARA PROTEGER LA TIERRA

La amenaza de la dieta proteica Comer carne no es bueno ni para la salud de las personas ni para la del planeta. El consumo de carne debería recortarse en un 50 % para frenar la desforestación para cultivar forrajes y detener las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero generadas en el sector ganadero. Estudios recientes demuestran que un 18% de las emisiones de gases relacionados con el calentamiento global proceden del sector ganadero.El ganado ocupa una tercera parte de la superficie total del planeta, utiliza más de dos terceras partes de sus terrenos agrícolas y vive en casi todos los países. El número de reses de cuatro patas que habita la Tierra ha aumentado un 38 % desde el 1961; en este momento se contabilizan más de 4.300 millones de individuos. A medida que la población china aumenta su poder adquisitivo, este país evoluciona hacia una dieta con más productos proteicos. La producción de carne se ha multiplicado por 2 desde 1977, y a lo largo de los últimos 50 años por 5. La producción de reses, pollos, cerdos y otros tipos de carne ha subido hasta cerca de 40 kg/año por persona, más del doble que en 1950. Lógicamente, los principales consumidores son los países industrializados, que comen más de 80 kg de carne por persona al año, sobre todo de cerdo y aves, mientras que en los países en vías de desarrollo es de tan sólo 28 kg/año. Aun así, dos terceras partes del aumento en consumo de carne se producen en los países en vía de desarrollo que no detienen el incremento de su dieta proteica. Este incremento en la producción de carne sólo es posible con los sistemas industriales que actualmente generan un 74 % de los productos avícolas del mundo, un 50 % del porcino, un 43 % del vacuno y un 68 % de los huevos. Así las cosas, un 70 % de la producción de medicamentos antimicrobianos fabricados a los EE.UU. va destinado al ganado vacuno, al porcino y al avícola. No en vano este abuso en fármacos en la industria cárnica ha generado algunos sustos de salud pública. Curiosamente, un nivel adquisitivo más alto se traduce en una diversificación de la dieta a favor de incorporar más carne, alimentos procesados, bebidas refrescantes, lácteos y grasas Sin duda, la fermentación gástrica e intestinal de los rumiantes y los excrementos abundantes provocan un exceso de metano, un gas con un poder invernadero de hasta veinte veces el del dióxido de carbono ponen la guinda a la triste realidad que acompaña a la ganadería intensiva para abastacer el abuso de carne. Tampoco se pueden olvidar las emisiones de óxidos nitrosos producidos por los fertilizantes nitrogenados usados para obtener pienso, así como resultado de los combustibles de la maquinaria de las granjas. Todo ello ha llevado a que la producción ganadera experimentara un ritmo creciente aportando emisiones a la atmósfera. Sumadas a las del resto del sector agrario, suponen ya el 22% de los gases invernadero, por lo que su cuota es similar a la de la industria e incluso superior a las del transporte. La ganadería aporta el 9% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2 ) y entre 2 el 35% y el 40% del metano, así como el 2 65% de los óxidos nitrosos.Ahorrar agua consumiendo menos carne Uno de los principales problemas ambientales de la ganadería es precisamente la gran cantidad de agua que consume y que indirectamente tomamos nosotros al comer un bistec. Mientras que hacen falta 550 litros de agua para producir la suficiente harina necesaria en un ración de pan en los países industrializados, se precisan 7.000 litros de agua para tan sólo producir 100 gramos de carne de ternera. Para producir los 225 g de carne que consumimos en los países desarrollados hacen falta, por ejemplo, 25.000 litros de agua.Así pues, en la dieta habitual de los países ricos, el consumo de agua indirecta debida a una dieta rica en carne es 15 veces mayor que el de una dieta vegetariana. Todo ello sin mencionar los purines que contaminan los ríos y las aguas subterráneas. Si, por ejemplo, asumimos un consumo de agua para ducharnos en 5 minutos al día a razón de 8 litros por minuto, resulta que en un año consumimos la misma agua que un bistec de 200 g. En otras palabras: si queremos ahorrar agua de verdad sería mejor reducir el consumo de carne. Algo parecido sucede con el consumo de combustibles fósiles; se sabe que por término medio se requieren 28 calorías de energía para producir 1 caloría de proteína de carne para el consumo humano. En cambio, para producir la misma caloría de proteína vegetal se necesitan tan sólo 3,3 calorías de combustibles fósiles. Por conseguir una caloría de carne de res hace falta un 33 % más de combustibles fósiles que para producir una caloría de energía de patatas. Alimentar las personas con carne pide un 40 % más de cultivo del grano mundial que se cultiva y para el que hace falta una cuarta parte de las tierras de cultivo del mundo. Son los animales y no las personas quienes consumen un 95 % de la producción mundial de soja. La necesidad de reducir el consumo de carne Es evidente que la variedad en nuestra dieta es un factor clave para la salud, pero también es evidente que una dieta rica en grasas y que no incluye grano porque se emplea por engordar los animales que después tragaremos en forma de carne, huevos, leche, etc., también es un riesgo para la salud (obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc.) y para el medio ambiente. Curiosamente el abuso en el consumo de carne en los países desarrollados ha llevado a los males derivados de la sobrealimentación (sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, anorexias, etc.) a la vez que provoca una fuerte presión sobre el medio. El consumo medio mundial de carne es de unos 100 gramos por persona y día, sin embargo, en nuestras latitudes alcanza los 225 gramos por persona y día. En España se cifra en 52 kg/año (142 g/dia). Para un adulto sano, se aconseja un máximo de un gramo de proteínas por kilo por persona y día, aunque la media ideal sería 0,7 gramos si la mayoría de las proteínas procede de alimentos de origen animal. En comparación, un bistec de cien gramos contiene unos 20 gramos de proteínas, o sea una cifra similar a la que precisaría una persona de una media de 60 kg. De todos modos, debemos insistir que esta visión de los bromatólogos contrasta con la de los expertos en nutrición vegetariana que defienden la salud a través de la misma.De todos modos, reducir el consumo de carne roja ayudaría no sólo al objetivo mundial de estabilizar el clima, sino que comportaría grandes beneficios para la salud. El creciente consumo de carne comporta un claro desequilibrio para la dieta diaria, por lo que cada vez es más visible la obesidad incluso en niños. Nuestra dieta está basada en alimentos altamente energéticos de proteína animal. En cambio, las legumbres y los cereales, así como otras verduras, aportan también proteínas con un complemento de fibra muy importante para la salud. La proporción de calorías de las proteínas no ha cambiado (ronda el 12%), pero se ha producido un incremento en la disponibilidad de proteínas animales, especialmente pollo, mientras que el consumo de carnes rojas se dispara especialmente en China o Brasil. El resultado de este aumento de carne y grasa es que en algunos países las enfermedades crónicas (como diabetes de tipo 2, enfermedades coronarias, el cáncer de colon, cáncer de mama, etc.) se multiplican. Una realidad bien distinta entre los practicantes de la dieta vegetariana.Una dieta más equilibrada reduce el gasto sanitario. Está demostrado que comer demasiada carne roja y productos derivados de estas carnes incrementa el riesgo de enfermedades coronarias. Un ejemplo claro lo pone de manifiesto el documental-realista Super Size Me. Es saludable comer carne una o dos veces a la semana. El nivel de consumo de carne ideal depende de si se complementa la aportación de proteínas con otros alimentos que también las llevan (leche, huevos o legumbres).Los riesgos del engorde rápido y los mataderos express En Estados Unidos el 70 % del maíz que se cosecha se emplea para alimentar el ganado, y en el mundo en general cerca del 80 % de la soja se emplea para alimentar los animales. Estas ingentes cantidades de comida son para el engorde rápido. Hace años, el sacrificio de los bueyes solía ser a los 4 a 5. Hoy, las terneras pasan de 36 a 544 kg en tan sólo en catorce meses.La producción de carne tiende a crecer año tras año. De seguir esta tendencia, podría duplicarse hacia el 2050, alcanzando los 465 millones de toneladas y lo mismo sucedería con la leche a 1.043 millones de toneladas para la misma fecha. Todo ello conlleva la utilización de más y más tierras en todo el mundo para obtener proteínas con las que alimentar el ganado y los animales de granja. El engorde animal se ha convertido en una lucrativa industria en la que participan los grupos farmacéuticos con todo tipo de hormonas artificiales y otros preparados que ya nos han dado alguna alerta, como es el caso del síndrome de las “vacas locas”.Por ser competitivos en el gran mercado de las proteínas, los animales también se comen entre ellos. Los criadores de ganado hace años que añaden sangre de buey, pollo, estiércoles de pollo, harina de plumas, cerdo y harina de huesos de otros animales muertos al pienso del ganado. Los industriales ingleses no respetaron las normas europeas que exigían tratar las harinas animales a temperaturas altas, por encima de 130 ºC, durante más de 20 minutos y a 3 bares de presión. De este modo, alimentaron durante años a sus vacas lecheras con 3 o 4 kg de harinas animales, aparte de los 10-15 kg de pienso para que produjeran entre siete mil y diez mil kilos de lechales. En definitiva, sin saberlo las vacas comían carne, cuando en realidad son vegetarianas. Y es así como en 1995-1996 estalló el escándalo de las vacas locas o plaga de la encefalopatía espongiforme vacuna (EEB), que sacudió de forma inquietante la salud humana. La EEB, salida de dar de comer “carne” a las vacas, tiene una gran similitud con la enfermedad humana degenerativa de Creutzfeldt-Jakob. Esta enfermedad se detectó en unos 30 países y mató a unas 150 personas. El resultado es que esta epizootia debida a un prión -una partícula acelular de tipo proteico, pero sin ácido nucleico (debido a que que se trata de una forma modificada de una proteína natural)- se puede insertar en el metabolismo de un ser vivo y destruir la operatividad de todas las proteínas sensibles al prión. Los priones sólo son conocidos en los casos de canibalismo. Algo parecido sucede con el virus H5N1 (gripe aviar) detectado en 1997 en Hong Kong y que ha matado más de 60 personas y obligó a sacrificar 150 millones de aves. En este caso, el uso abusivo de antibióticos está relacionado con esta epidemia. Los mataderos también se han convertido en una fuente de transmisión de enfermedades, especialmente debido a la falta de salubridad de muchos de ellos, no tanto en lo que respecta a sus instalaciones como a la velocidad en la que deben realizarse las operaciones. La película Fast Food Nation denuncia este aspecto.
FUENTE: Terra.org