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lunes, 30 de mayo de 2011

LA DÁDIVA EXISTENCIAL Desde la alteridad y lo natural

En la senda existencial en donde las cosas circundan y se imponen unas con otras y son sentidas por unos, por otros no, en distinta frecuencia, potencia y perplejidad; hay alguien entre todos estos entes que se da cuenta de que se está dando cuenta de que hay fenómenos, de que hay una presunta realidad en donde los puede experimentar en cada pro-eyecto que lleve a cabo. Ese alguien es el Ser humano, esto nos determina no como meros entes, como cosas-objetos; sino como realidades ontológicas. (Heidegger-Jasper).-

*Puede suceder en la tierra, una erupción volcánica, un tsunami, un terremoto, la caída de un gran meteorito, una era glaciar……pero sin un Ser humano histórico que lo viva, que lo relate que sienta o sintió esa REALIDAD….no es nada, es como que cualquiera de estos hechos no hubieran acontecido.-

Podríamos decir que entre todos los entes universales, el Ser humano tiene un poder, una carga, una fuerza que se nos confirió por diferentes hechos fortuitos de la naturaleza que a través de millones de años de evolución y por parte de azar-natural y parte por sociabilidad con Otros, pudiendo subsistir y convertirnos en los portadores de unas ventajas, una “supremacía”, para con otros entes naturales; pero a su vez cargada con un peso no de ley física, sino existencial. Esa fuerza, esa potencia que me pone en la realidad no viene medida, calculada por algo-alguien (objetivación) sino que me empuja, me fortalece solo por el mero hecho de existir. Este otorgamiento, este “regalo” que se recibe (sin pedirlo) debe ser retribuido solo por el Ser humano, y la dádiva es con esos Otros que están y que vendrán (humanidad) y con la naturaleza que nos/los cobijó. Eso nos hace a todos responsables en definitiva del mundo, más hoy día; con solo abrir los diarios lo reconoceremos. Solo la medida de mis posibilidades en tiempo-espacio-fuerza vital, determinará el eximirme o no de la responsabilidad total, comprometida no tanto en una responsabilidad solo moral, sino a una responsabilidad de la supervivencia con moral.

El Otro (humano) y el mundo (naturaleza); siguiendo a Heidegger y volviendo a las cosas del mundo; nos dice que estas cosas no solo son cosas ante mí como objeto; sino que tienen que verse como manifestaciones, revelaciones de/con VALOR; y por supuesto no hablo del valor monetario-cambio, sino de ese Valor que otorgamos a algo que si desapareciera, se extinguiera o moriría, consideraríamos que nos falta algo importante de nuestro propio Ser-con-el-mundo. Hay muchísimos valores que le damos a cosas en el mundo, pero hay uno que es el más importante, y es el valor VIDA, no hablando solo de la vida humana, que por supuesto para nosotros y en general es el más importante, sino hablo de todo lo VIVO, de la vida en general.-

Por ello Heidegger nos dice que “el hombre es el pastor del Ser”, el que cuida, el que protege, el que en definitiva se hace o debe hacerse responsable del mismo.-

La realidad ontológica, la humanidad, siguiendo en esa senda existencial, está en constante pro-eyección cada uno en sus posibles, el hombre/mujer comienza a elegir dentro de sus posibilidades, si negar u olvidar la gratitud hacia la dádiva existencial, la carga con los Otros, con el mundo. Aquellos que asumen esa dádiva intransferible, innegable; por propia decisión ajustan sus pro-eyectos personales y destinan parte-de-sí a salir a la escucha de los llamados que el propio Ser asume escuchar. La ayuda, el apoyo, la contención, la asistencia y el acompañamiento son posturas tomadas que están presente cuando la situación difícil, el momento desesperante, una enfermedad, la falta de energía que debilita e inmoviliza; allí, nace el llamado; y ese poner lo mejor y mayor de nosotros, la psiquis, la fuerza, la movilidad, el tiempo, la entrega en la mayor medida que cada uno pueda, porque es preferible la equivocación a la omisión; podemos ser responsables de un error, pero somos más responsable existencialmente por el abandono, que pasa a menudo cuando comenzamos a medir, a calcular con el estorbo de la mediatización que busca solo el provecho particular que los hábitos y las costumbres nos impone en muchos casos, esto hace en estos “momentos éticos”, que nos perdamos de lo esencial para con-el-otro.-

Creo que una verdadera ética, la entrega debe nacer o concebirse originalmente, no como préstamo sino como donación. En el préstamo siempre hay una base de cálculo, de interés, de beneficio, de instrumentalización (objetivación) de lo dado. En la donación la entrega es sin contraprestación o devolución directa u obligatoria.-

Esta ética de la responsabilidad, que responde al llamado, a un llamado que más que venir de fuera, se despierta, es sacudido, me golpea internamente, sin medir en muchos casos una voz, un sonido, una señal objetiva. Mi propia conciencia, en Momentos realmente profundos, hondos, ontológicos, en donde yo, el Otro, el mundo, se entrelazan, salen de su lugar y se ponen en la posición de esa presunta exterioridad.-

Un filósofo que escribió páginas y páginas preciosas sobre la relación con el Otro es Emmanuel Lévinas; él habla mucho del Otro, de esa revelación que se plasma con el Rostro, en donde yo no voy tanto hacia el otro sino que el Otro se me impone, me aparece repentinamente, es una revelación, es más bien, dice Lévinas, una Epifanía. Repite constantemente que la necesidad de responder al Otro, de salir de mí para ir hacia él/ella; eso es ética.-

Además re-clama y advierte que siempre debemos tener en cuenta que ese Otro es infinito, y que aunque yo pretenda limitar, objetivar y totalizar desde mis pre-juicios mis estereotipos al Otro nunca podré lograrlo, o sea que nunca podré ni puedo saber toda la profundidad subjetiva, los sentimientos, los conocimientos, su mundo; y cuando ésto se pretende hacer, se entra en los peligros del totalitarismo, de la racionalización instrumental, de medirnos para conquistarnos, o solo darnos el valor de cambio que el mercado pide.-

La llamada del Otro y de la naturaleza nos sitúa a todos en una encrucijada, en donde no solo el peso de la libertad, sino hay un nuevo peso que es el de la subsistencia de la vida, nos pide responsabilidad, y ese pedido es para cada uno, no puedo delegarla, como seres autónomos y libres, soy responsable de lo que YO realice o no, nadie puede responder por mí. Por ello cuando el “llamado” comienza a hacer pedido en mi, por un lado puedo asumirla y acudir a la ayuda o al pedido; pero por otro lado al primer indicio de gestación del “llamado” en mi, interpongo, ruidos, distracciones, que me ensordezcan moralmente para no “oír” al Otro, al mundo, librándome de responsabilidades que éste podría ocasionarme, buscando dar una imagen, una apariencia de un “no saber qué pasa” “no escuché nada”, ocultando lo que verdaderamente es: un/a hipócrita ante el mundo, ante la humanidad, y el creyente cristiano, ante Dios (que todo lo ve y lo escucha, hasta los pensamientos). La hipocresía lleva a estos Seres peligrosos, que no solo le mientan a todos, sino que se está mintiendo a sí mismo.-

Como decía cuando nos planteamos la responsabilidad con el todo. Creo y repito que debemos hacer una ejercicio auto reflexivo, para primero asumir una responsabilidad total (aún no siéndolo presuntamente) o sea decirnos que somos responsables de nosotros, de los Otros, de la naturaleza, del mundo, de la humanidad y de los hechos desgraciados que envenenan a todos. Para luego sin mentir/nos, como se diría “con una mano en el corazón”, viendo nuestro actuar, nuestra forma de vida, de Ser, no tanto desde mi yo, sino haciendo el esfuerzo desde el Otro; comenzar a desglosar la responsabilidad del todo, para ver en qué grado mi accionar con el mundo repercute “con esas cosas que andan mal por ahí” directa o indirectamente, con reflexión o sin reflexión; de ahí este giro de asumir en uno “la culpa”, para luego en mi propio juicio como “culpable hasta que ME demuestre a mi mismo lo contrario”, presentar las evidencias que tengo para con esa responsabilidad, que puede estar en mi y que a su vez es una EXIGENCIA para Otros y más con aquellos Otros-con-poder (político-corporativo/económico-etc.)

Hay en estos tiempos una enfermedad que a todo lo está debilitando, los sienten las sociedades, lo siente la naturaleza, lo siente en muchos momentos cada uno de nosotros, esta patología sintomática que nos es sentida nos debilita, a unos más que a Otros, está quitando esa fuerza, ese oxígeno, esa energía que da vida.-

El hombre/mujer así como la naturaleza terrenal, es algo compuesto de vida, pero más próximo o lejano, es finito, los “recursos” de estos en un momento se acaban. Pero aún en los últimos alientos, en los pre-supuestos negativos, en los momentos más difíciles, siempre hay que estar allí, atentos para oír esa llamada, de algo que sigue vivo, no debemos abandonarlo, debemos estar allí hasta los últimos momentos, es nuestra obligación moral, y nuestra deuda por ese regalo, esa donación de haber nacido/vivido con-Otros-en-este-mundo.-

Repito, hay que estar allí, a “pie del cañón”, atentos a la escucha, a la llamada de Ser, que es el Otro y que soy yo. Hay que pregonar un amor, una constante caricia, protección, auxilio con el mundo-Otros, para afianzar un lazo y forjar un sentimiento vital en cercanía, por la subsistencia de lo más ecuánime, apacible y prolongada de toda la VIDA.-

Cada momento histórico tuvo una ética. Ayer fue una; en el mañana puede ser otra, pero con los avatares de la humanidad en este mundo actual y sus consecuencias, hoy nos pide, y más bien re-clama a todos, una ética de la responsabilidad.-

LA COSMO POLITÍCA DEL COSMOPOLITISMO NATURALISTA

El filósofo Diogenes de Sínope pregonaba en la antigua Grecia que él era un Kosmos-polités, un cosmopolita, o ciudadano del mundo, afirmaba que no era habitante de una ciudad en particular sino más bien del mundo. Muchos siglos después Kant, vuelve con la idea de una sociedad de naciones, en pos de una “paz perpetua” y un futuro moral para la humanidad, no en un poder o estado mundial impuesto, sino en la interrelación pacífica y libre entre naciones para la coexistencia equilibrada y ecuánime en UN mundo con diferentes razas, naciones, etnias y religiones.-

El cosmopolitismo busca más bien una cooperación global conjunta que delibere con la pluralidad de voces un “acuerdo” o principio que establezca que la justicia social no solo quede en los discursos locales, sino que sea un elemento primordial para cada Ser humano de este planeta y que como ciudadano mundial, tenga la protección transnacional cuando sus derechos humanos sean violados en cualquier parte del planeta. Para que este acuerdo prospere y se lleve a cabo debe tener la protección y la participación de quienes están involucrados, cada ciudadano con posibilidad de actuar y de hacer valer esos derechos, por los que no los pueden.-

No debemos confundir en asimilar la idea del cosmopolitismo con globalización tan en boga hoy día esta última; más arraigada a lo económico y que hasta el momento ha traído más decepciones que triunfos. Si bien es muy difícil hoy imaginar un acuerdo, pacto de armonía en cohesión de por ejemplo Judíos y Palestinos, Iraníes o Norcoreanos con norteamericanos, los hutus con los tutsis en Ruanda; también por ejemplo en unificar a un mismo nivel-general a un rico de Manhattan con un mendigo en Bangladesh, o a un habitante de Nueva Guinea con uno de Alemania. Las desigualdades en todos estos casos cuando pretendemos pensar o imaginar una acción-política-global mancomunada tienen bastantes piedras, y a veces muros en el camino para concretarse.-

El relato histórico puede dar prueba de estas desigualdades con los momentos más trágicos y desgarradores de la humanidad, y si se quiere llegar más allá, para comprender con mayor veracidad o racionalidad científica el ¿Por qué cada grupo, cada nación, etnia puede llegar a ser tan discriminador, ofensivo, intolerante, cruel con Otro grupo, nación o etnia de la que no es parte? podemos pedir a la ciencia, más bien a las neuro-ciencias y dentro de éstas a la neuro-ética a que nos dé una posible explicación de estas conductas.-

Para no ser tan extenso, ya que es un tema fascinante y llevaría un artículo completo para hablar del mismo; las neuro-ciencias a través de los estudios de las interconexiones cerebrales por neuro imágenes determinan cual “región” cerebral se activa según una acción o al hacernos juicio moral. En líneas generales se determinó, hablando de los cercanos y de los lejanos, o sea de los Otros y de los nuestros, que cuando alguien debe decidir por ejemplo si se plantea a quiénes ayudaría como obligación moral, si a los cercanos o a los lejanos sobre un determinado tema, cuando realizo el juicio en mi mente, las aéreas que más se activan en el cerebro son las de las emociones mucho más que las aéreas de la planificación-razonamiento-cálculo, o sea que cuando planteamos dilemas morales que ataña a los cercanos, los sentimientos-emociones-pasiones juegan un papel preponderante ante la razón (estos estudios vienen bien para complementarlos con los artículos Pasiones revolucionarias I y II).-

Se determino por estudios antropo-etnológicos que en la evolución de nuestros cerebros en las antiguas épocas de los cazadores-recolectores, por la necesidad indispensable del grupo (no más de 130 personas) para la supervivencia quedó “fijado-impreso” en nuestros cerebros emotivamente la predisposición de apoyo, protección para con los nuestros, los cercanos, los del clan, la etnia, la tribu, la nación en contraposición a aquellos de los que no necesitamos para sobrevivir.-

Encontrado en parte el origen de esa no-disposición para con los otros-lejanos, y a sabiendas que hay una inclinación, podríamos decir genética, a actuar de esta forma, nos daremos cuenta que es algo, al reconocerlo e identificarlos, que podemos cambiar o con el tiempo pre-fijar con una nueva ética universal en la actual “tribu” de más de 6.500.000.000 de personas y dentro de un ecosistema en constante desequilibrio y amenaza, de que día a día, catástrofe a catástrofe, crisis en crisis, acontecimiento en acontecimiento, vemos que sin una colaboración mutua (reciprocidad) de los cercanos pero mayor en algunos casos de los lejanos, el porvenir se torna gris; hoy fue Japón, ayer Haití, y mañana puede ser cualquier país del mundo.-

Debemos aumentar esta Capacidad de reciprocar-cooperar o fomentar que se desarrolle no solo de humano a humano sino con el entorno. La cosmo-política no se queda solo en el ámbito del hombre/mujer y sus relaciones y disputas dentro del entono social; la nueva forma de hacer política por supuesto debe con-centrase en estos asuntos-humanos, pero más hoy día, no podemos pensar estos “asuntos” si no los complementamos con la fuerza exógena que el medio natural-global obra sobre cada uno de nosotros.-

Cuando en el artículo Altruismo en estado puro buscaba referirme al hecho de hacer como un acto político, fuera de lo político, o sea en la cotidianeidad de nuestras acciones que repercutirían en los otros y en las generaciones futuras, allí se ve parte del germen que hace a la cosmo-política una nueva forma de hacer política dentro de cada ciudadano y lejos de, a veces, dogmatismo partidario, elite partidarios o solo ámbitos partidarios, que llevan a no Ser-representar a quienes tienen que representar, al pueblo.-

Porque pongamos en claro ésto y seamos lo más realista que podamos, nuestra sociedad y la sociedad global, el ciudadano global el cosmopolita en general por la aceleración-vital y el consumismo-del-anhelo lleva a que el animal-laborans no tenga tiempo para hacer-actuar en política, la mayoría lo hace cada tanto cuando emite su voto para elegir a sus representantes (si tiene la suerte de estar bajo una democracia) o lo hace a través de encuestas, participaciones virtuales-accionaria. Hay muchos que quieren participar y el sistema en que están subsumidos (ALCARACIÓN: estar subsumidos a un sistema, no es estar atados, encarcelados o “pegado” por obligación-derecho, pero cuidado en atribuir todas las causas al sistema para desligarme de mis propias decisiones-responsabilidades) y que no les permite ser directamente participes.-

Pero a no confundir y pensar que acogiéndonos a un cosmopolitismo altruista de reciprocidad mutua EN ESTADO PURO, podremos agilizar nuestros “horarios-políticos” y ser todo lo que queremos, políticos, empleados sin resignar nada a cambio. No, no se trata tanto de resignar sino de re-estructurar, o cambiar puede ser el termino común nuestra FORMA de vida.-

Aunque se tilde de anticuada, no acorde a nuestro tiempo y me tilden a mí, de republicano (que no sé si soy o no soy – y no viene al caso porque ante todo soy ciudadano y ese es el lugar desde donde hablo) sigo… rememoraré y repetiré palabras de Arentd que vienen muy bien a lo que estaba diciendo “Nadie puede Ser feliz sin la Felicidad pública, nadie puede Ser libre sin la experiencia de la Libertad pública; y nadie finalmente puede Ser Feliz y Libre sin implicarse y formar parte del poder público”, o sea en el pode político que todos tenemos y mostramos al mundo, a ese mundo común que nos reúne a todos los seres humanos y no-humanos y del cual debemos responsabilizarnos, amarlo; y esa es una facultad que no viene impresa genéticamente sino que debe enseñarse-capacitarse de ciudadano a ciudadano, de generación en generación pero principalmente desde las instituciones públicas y de quienes las dirigen o dicen ser su representantes.

ReciclARTE

El mensaje, lo que quiero decir, sea en una reproducción o en una obra particular artesanal-artística cuando estas son expuestas ante la mirada del otro, por supuesto que quiero que cada uno realice su propio juicio estético de la misma y la vea desde su experiencia, desde sus pre-juicios, preconceptos. Hans-Georg Gadamer bien lo decía: que la verdad del arte, lo que mi subjetividad quiere o quiso decir plasmada en una obra artística, esa verdad no es fácilmente accesible, porque está bloqueada por la alienación de la conciencia estética que cada uno tiene.

Cuando vemos una obra de arte, como seres juicios, no logramos “escuchar” su mensaje inmediato, muy evidente se ve plasmado en las obras de arte histórica, en donde la imagen contenía no un mensaje puramente estético sino más bien simbólico-religioso.-

Yo, me siento en la obligación de dar a conocer parte de la verdad, del contenido que no solo la imagen puede dar, sino el contenido material en donde está plasmada mi obra. Ese contenido, esa base que mantiene y soporta lo expuesto, también dice algo, no solo de mi voz, más bien de Otros, aquellos otros que están o que estarán en un medio-ambiente en constante desequilibro, perjuicios y males que los humanos le estamos causando. Por eso quiero más que aclarar, declarar que:-

Más del 90 % de los materiales que se usan-usaron para la realización de las obras-artesanías que me dedico a crear, fueron en sus “orígenes” residuos o desechos urbanos recolectados de distintos puntos de la ciudad, de la zona periférica de la misma y de mi propio hogar.-

Bien es sabido las virtudes medio-ambientales y económicas en la reutilización (reciclaje) de lo que arrojamos como desperdicio en las diferentes actividades humanas, también es bien sabido que con el solo proceso: tirar-recogerse-reciclar-reutilizar, no alcanza, el cambio debe empezar y hacerse en casa, puertas adentro en la medida que más podamos.-

Desde mi punto de vista y desde mi proyecto, podría decirse artístico; cuando voy a realizar una obra; y en nuestro hogar, dentro de un volquete, a la vera de un camino, dentro de un cesto, en el basural, en una obra en construcción, me encuentro con la materia prima: placas de yeso, montantes, cañas, frascos, latas de metal, maderas, etc. que me permitirán por un lado obtener el material de uso a un costo nulo y por otro lado “llegar” casi oculto y sigiloso , a beneficiar a terceros en la reducción de desechos. Todo esto, con el fin de realizar mis obras destinadas a embellecer, decorar, o puramente a ser contemplado a través de una perspectiva estética atrayente a esos otros, a los terceros, que se verán “de frente” con su basura, con sus sobras, con los excesos de su consumo, por supuesto que transformadas…pero que comparten un mismo origen. En general todos al encontrarnos con estos elementos que son de uso para mis obras, la definición para describirlos sería pura y simplemente: BASURA, MUGRE, etc.. Allí el juicio estético que se le dará a los mismos estará supeditado a: NO SER VISTO, desagradable, feo, que estorba, o puede pasar totalmente desapercibido, pero seguramente nadie quiere tenerlo acumulado en sus hogares, colgado en una pared o sobre un escritorio.-

Con esto no quiero argumentar que todos estamos obligados a salir a la calle y hacer lo que uno hace, sino a tomar conciencia del manejo particular de sus residuos, la reutilización de los mismos y un control-reducción para con los basurales, en definitiva para un orden público equilibrado.-

La transformación, el cambio, la razonabilidad altruista y la capacidad creativa-creacional que todos tenemos, no debemos sedarla, cederla ni cesarla (scc) porque solo así podremos revitalizar ese amor por el mundo, por el otro, por la propia comunidad, en donde nos toca vivir y convivir.-

Porque al percibir, al sentir la trans-formación, no es solo experimentada por quien la ejecuta a la obra, puede ser de arte o de bien, si quedara allí no tendría sentido alguno; debe ir más allá, o sea des-ocultarse, eyectarse para que la VERDAD de la obra (arte-bien) cobre vida con/para la comunidad.-

De este modo si la reutilización de desechos no solo para hacer una lámpara, un cuadro, una veleta o una escultura mural, sino para muchos elementos que reingresen al uso práctico o contemplativo de la cotidianeidad entre los individuos ayudaran a la mejora de cada uno, y no se acumularan como estorbo en la vía de un progreso sostenible, de todas las comunidades, de todos los Argentinos, de todo un mundo que lo necesita.-

UNA RECETA AUTÉNTICA

Hoy voy a escribirles, desde otro lugar, en otro ámbito; en donde paso varias horas en el día; este sitio que es la cocina. Así es, hoy estas palabras que les voy a servir, tendrán un gusto, un sabor, un aroma, especial en un ámbito gastronómico. De mis padres, y de inmiscuirme o querer ayudar en el almuerzo o la cena, hizo mi gusto por la cocina, por la preparación de comidas. Pero realmente la que tuvo gran influencia en este gusto, fue a través de mi Abuela Ali (Alida); la que a diario preparaba esos deliciosos alimentos para que en su casa, en donde todos vivíamos, no nos falte el “pan” de cada día.-

Su lugar, por supuesto era la cocina, ella al levantarse y tomarse unos mates, mientras todos ya habíamos salido de casa, comenzaba a idear o pensar no solo cuál sería el almuerzo…sino también el postre. Como buen descendiente de belga-holandeses lo que sea leche, manteca, queso no faltaba……lo que si en esas épocas faltaba era el dinero….pero nunca la comida.-

A pesar de la escases o la no variedad y surtido de alimentos para preparar una comida, la abuela Ali nos ofrecía a diario una variedad de platos, que sorprendentemente en algunos (muy seguidos) casos le preguntábamos ¿Cómo se llama este plato? y ¿con qué lo hiciste? Era extraordinario, de un día para otro, nunca repetía un plato; la creatividad y su ingenio en saber cómo combinar distintos alimentos, de qué forma prepararlos, condimentarlos…ahh..y la presentación, ni se los cuento…un lujo de restaurante….y para chuparse no diez, sino veinte veces los dedos.-

Bueno de ella creo “heredé” esa, podría decirse creatividad-gastronómica de crear un plato con pocos, por supuesto la leche, manteca, crema…infaltable. Una frase que repetía ella y me quedó grabada, la cual me llevó a escribir estas líneas y ampliarlas……la abuela en una frase cuasi -filosófica decía:

“Es fácil cocinar con mucho y con instrucciones de un recetario”.-

Es así; tener todos los ingredientes, los condimentos, la forma de preparación, el tiempo de cocción, y demás agregados y terminaciones hace por supuesto mucho más fácil el preparar un plato. El tema es cuando falta la comida, no se tiene todos los condimentos o los utensilios…ni que hablar de las instrucciones; allí debe surgir el verdadero cocinero-creativo; que desde lo escaso, la falta; logre no solo servir “algo”, sino dotarlo de un sabor, aroma, vista que sea atrayente para el paladar, la nariz y los ojos de los comensales.-

Lo mismo que en la cocina de la casa, en la Cocina de la Vida, en donde debemos a diario solo con los ingredientes disponibles (a nuestro alcance - limitados) preparar ese alimento-vital que nos permite sobrevivir y Ser lo que podemos elegir dentro de la gama de platos que el mundo nos ofrece; y siguiendo parte de la frase de la abuela, teniendo todo es fácil preparar/nos, no solo satisfaciendo las necesidades primarias para la vida, sino sobrepasando hasta el deseo para luego saltar, con el empujón de la publicidad-consumista hacia el ANHELO de quererlo todo, lo que lleva también a afirmar que la frase tiene en su núcleo duro, un elemento contenido-ideológico Decrecentista.

Pasando a la segunda parte de la frase; el problema es cuando aquellos que viven aferrados al recetario de habladurías, los medios, las costumbres-medievales y “lo que se dice”, por alguna circunstancia pierde las sagradas escrituras…perdón… el manual de vida, y se encuentran que deben hacer/se ellos mismos, sin ninguna guía, en el banquete de sus posibles, de sus elecciones; el sustento, la masa madre como cultivo base para hacerse el pan que les da vida.-

Desde la Boulangerie francesa, Sartre repetía, que somos lo que elegimos Ser, dentro de nuestras posibilidades; solo nosotros somos responsables de nuestra elección y no podemos pasarle continuamente la responsabilidad a la exterioridad, a los otros, a una autoridad, al gobierno de turno, a la economía, a las instituciones, a los medios, a como me criaron, donde me eduqué, etc, etc. No, hay momentos y hay circunstancias (no todos tenemos esta posibilidad-pienso en los más necesitados) en que debemos “hacernos cargo” de nuestra libertad, nuestra responsabilidad…y Ser nosotros quienes elijamos: qué palabras decir, qué creer, qué hacer, qué es lo que verdaderamente necesito, buscarlo en el mí y no en el “bombardeo” de recetarios ideológicos que me ofrecen los otros sin mediar auto-reflexión, auto-crítica, juicio alguno; porque al elegir nos elegimos/hacemos a nosotros mismos y con quienes queremos estar, en definitiva bajo que ámbito moral me desenvolveré.


Debo tener presente y reconocer, el valor ontológico de estos para mi, y que de ese Otro, no puedo “escapar”. Desde tiempos lejanos, los antiguos recetarios divagaron y se estamparon por doquier; la palabra, el discurso, la lengua fue heredada y de ese Otro, de generación en generación, de cultura a cultura, la recibimos y hoy está en cada uno de nosotros. Freud como máxima del psicoanálisis proponía: “Allí donde estaba el Ello debo devenir Yo” (Wo Es war, soll ich werden) o sea tomar por asalto y “domar” y hacer el esfuerzo del accionar diario, constante, no en un solo “acto”. Esas pulsiones puras, inconscientes que tanto me controlan, creando mundos-sistemas imaginarios, que hacen del Ello una fuerza que controla y domina a ese Yo, que está atendiendo las apetencias, el hambre, de un imaginario-colectivo y no las del VERDADERO Yo.-

Lacan, siguiendo la frase de Freud y sobre este tema, determina que: “ el Inconsciente es el DISCURSO del otro”; por eso debemos comenzar a redactar y escribir nuestro propio recetario con la faltas, lo poco, y la frugalidad que la espontaneidad de la cocina de la vida propia en conjunción con lo que los otros nos proponen, nos ofrecen, manteniendo un equilibrio para no rendirnos incondicionalmente al discurso foráneo, económico; y hacer el esfuerzo de buscar y accionar activamente en pos de una autonomía de nuestro Yo, para arrojarnos al mundo, al “gran banquete” como alguien particular y no una cosa-inauténtica, que puede ser remplazada e intercambiable por cualquier COSA.-

Volviendo a la cocina y comenzando a preparar la próxima comida, me detendré, sacaré los pocos ingredientes de que dispongo, las especias, los utensilios, mis palabras, mi discurso, en definitiva mi propio recetario en MI cocina….lo leeré detenidamente y podré así distinguir….lo que es efectivamente mi VERDAD, y lo que es mi DESEO (migajas de pulsiones del Ello)…….solo de esta forma podré decir, escribir y degustar, un plato, una receta auténtica.-

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿QUE ES EL DECRECIMIENTO? por CARLOS TAIBO

En esta entrevista Carlos Taibo nos explica qué es el decrecimiento, nacido como crítica al crecimiento ilimitado en un mundo con recursos limitados, y como propuesta de debate social.
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.
Fuente: ATTACTV


domingo, 7 de noviembre de 2010

NUEVA REVISTA DIGITAL MUNDIAL SOBRE DECRECIMIENTO

Dé Magazine, nace para dar cobertura a artículos y noticias sobre el Movimiento por el Decrecimiento a nivel internacional. La revista está editada por un grupo de voluntarios, redactores y traductores y se puede consultar en múltiples idiomas. También se nutre de artículos publicados en otras webs gracias a un sistema ... de agregación. El equipo de edición de Dé Magazine indexa, selecciona y traduce a otros idiomas las informaciones más interesantes.

ALTRUISMO EN ESTADO PURO

Hay un “espacio” un “lugar” que tenemos la obligación o debemos preservar y salvaguardar para que no sea contaminado ni teñido, por las manchas y los caprichos del multi-cromaticismo político-partidario; el cual contiene rencores históricos que hacen mal a lo social, concibiendo y promocionando un pro-eyecto muy arraigado a los estándares capitalistas, que reafirman a cada paso la adoración incondicional al vil metal y el poder; por sobre el bien, los derechos y la búsqueda de autonomía y libertad de los pueblos. Hannah Arent, en sus escritos, pregonaba para que ese espacio donde se plasma la verdadera sabiduría política; reciba el Amor, y el aprender cómo amarlo; a través de la praxis de quienes conformamos lo público, el pueblo; con nuestras posturas, diferencias e imaginarios-particulares/colectivos pro-eyectándonos-creando ese “espacio, lugar” que es: LA ACCIÓN, la ACTUACIÓN PÚBLICA, la cual vive y se desarrolla en la pluralidad de los actuantes, de las voces; el valor, el reconocimiento, la tolerancia y el respeto de cada uno que la conforman.-

Pero debemos tener presente que todo esto es imposible de concretarse sin uno de los estamentos máximos del hombre, que es la LIBERTAD; la acción de las personas libres. Por eso para Arent, el sentido de la política es la libertad. Porque cuando actuamos libremente, la acción de Ser, propia con el conjunto, amalgamando ontológicamente una fuerza accionaria que nos mostrara frente al otro como a un espejo en el que nos miramos a nosotros mismo, revelará seres humanos con iguales necesidades básicas de supervivencia y bienestar, encaminados mancomunadamente hacia un bien mayor…general.-

La historia nos mostró en su discontinuidad, los tropiezos, los alzamientos, las caídas y las victorias de quienes “mandaban” sobre la mayoría. Entre Dioses, la barbarie, los reyes, la razón, los tiranos, la técnica, las fuerzas fueron identificadas y atacadas, con saldos victoriosos o no. Hoy la fuerza global que nos está “gobernando” está identificada, pero difícil es su precisa localización. El dogma capitalista son sus directivas corporativas de acumulación y conquista a cualquier precio, cumplió y cumple desenfrenadamente y sin control su cometido de UN y SU camino que el mismo designa el cual es: SUMAR POR SUMAR, sin medir ni considerar COSTOS naturales, humanos ni medioambientales; o sea que su fin es……EL FIN…..(contiene un núcleo totalmente auto-destructivo…porque….¿sin personas no hay consumo? …allí está el “quid de la cuestión”) y su medio es la total instrumentalidad de todo lo existente como cosa a usar, procesar y desechar….dentro de este sistema, para ellos, la libertad del Ser, no es un buen componente.....”Conquistar” la mente y crear un imaginario a la medida del capitalismo que sea impuesta a través de todas las “herramientas” que el mercado proporcione, sedara con la anestesia de la avidez de novedades constante mercantilista, para aniquilar por completo las conciencias e inconsciencias de los fieles toda posibilidad de postura crítica concreta de sus posibles y el de la sociedad toda. Se crea así un Ser inauténtico que es “llevado” por las palabras supremas del anonimato y sin saber, ni queriendo saber si son verdaderamente ciertas….solo se ejecutan por OBEDIENCIA ABSOLUTA.-

Todo lo expuesto me lleva a reconocer y a promover que el ASCENSO POR LO FRUGAL y el DECRECIMIENTO se pro-eyectan como las políticas-no-partidistas de los más altruistas hoy día, porque no solo velan por los otros dentro, no solo de las fronteras de un país, de una ideología, una raza, religión, sexo, color, sino que ven mucho más allá, hacia el mundo todo, y más, y más aún….llegando a “representar” a los niños y las generaciones por venir, ser la voz de quienes todavía no la tienen.

Dichas formas o filosofías de vida en lo particular y comunitario, pueden tener una mayor fuerza e institucionalización dentro de la sociedad si es apoyada por los conductores de las naciones del mundo. Porque tenemos que tener en cuenta que esta forma de vida no es una ideología o un programa político estipulado, programado e impuesto; sino que es una alternativa; (para mí, la única) que puede ofrecernos el salvoconducto para lograr llegar a un destino cierto, seguro, con pro-eyección segura y bio-equilibrada en el tiempo/espacio.-

En la famosa frase de Aristóteles que nos dice que: “EL HOMBRE ES UN ANIMAL POLÍTICO”, dentro de este concepto veo que hay el origen, el magma, la esencia de lo que es Ser político, que al constituirnos como personas en las que vivimos en sociedad, nuestro “contacto” con los otros debe contener en primacía cuasi-innata la animalidad-natural que tenemos dentro cada uno, las “células” políticas asimiladas, en el hacer/hacerse con los que me rodean y los que integrarán a futuro la comunidad; y cuando la política se hace, se ejecuta como una costumbre, “sin darse cuenta”, en forma habitual como un pro-eyecto diario más que intenciona en el mundo y lo transforma en la pura acción deliberada en el que la reflexión, el “yo” que se cuestiona, ya ha pasado a un plano superior sumergido (en/con) el mundo…los otros…sus hermanos…, se pacta la supervivencia humana con el entorno, respetando la autogeneración sustentable de todo el conjunto…..Allí….en ese momento se hace presente la génesis política fundante.-

La acción política se lleva tan en libertad a cuestas, en el Ser, que su “peso”, no se siente como una molestia de espacio/tiempo en la que debe tener un lugar, concurrir a otro, votar un superior, reunir afiliados, o pasarse a otra lista (lugar) porque conviene políticamente. El funcionario político debe comenzar antes de alzar o sobreponer su voz, lo debe hacer con su oído; menos habladuría y más para con la Escucha de las inquietudes, necesidades y problemas del pueblo. Volviendo a Aristóteles, ese “animal político” que refiere, o sea, el hombre, si realmente quiere ocupar y representar al llano del Demos, tiene la obligación de amoldar y “afinar” sus sentidos-instintivos, como el animal; superponiendo el poder auditivo al del habla, el grito, la incoherencia, el parloteo vacio. Esa es su función, por eso fueron elegidos y el estado, o sea todos y cada uno de nosotros, confiamos nuestra representatividad en él y “depositamos” su sueldo. Repito, nunca deben olvidar la entrega hacia con los otros….es muy pero muy difícil para algunos, por sobre sus intereses particulares y la mancha constante del caprichismo cromático, pero nadie los obligo a postularse; y si lo hacen; desde ese preciso momento, son parte de lo público, y lo privado…..en casa y puertas adentro……(¿?)



De este modo en el ASCENSO POR LO FRUGAL y el DECRECIMIENTO, tiene la ventaja, el privilegio y la pureza, la gran…gran diferencia con las políticas actuales, que se hace-acciona en/con la política a diario, cada minuto en cada acción, sin ninguna bandería, color o héroe-caudillo que nos represente-obligue. Vamos haciendo política mientras nos vamos haciendo a nosotros mismos con extensión inmediata con el pueblo-mundo. En definitiva el verdadero accionar político lo ejercerá cada uno de los integrantes del pueblo, en el transitar de sus vidas, sobre/con sus pro-eyectos hacia/con el mundo, sin mediar, recibir (cosa) alguna; sino por el mero hecho de saber que su política frugal-decreciva lo beneficia a él y a los otros con respecto a su nivel de vida, de salud, de alimentación, el aire respirado, el agua a beber….o sea ALTRUISMO EN ESTADO PURO.-

Por último quiero determinar que esta forma de hacer política no se hace por capricho, por tener más votantes, mayor participación en las decisiones, poder, dinero, etc, etc…como lo hacen algunos que se dicen Ser-políticos. Se hace, se promueve y se lleva a cabo porque es necesario para la supervivencia de todo un planeta que vive, vivió y vivirá, quiérase o no, en un indeterminismo en lo social, en lo político, en lo religioso, que si no lo asimilamos y recocemos lo indeterminado que es nuestra historia y cuanto vale la acción, las ideas, el cambio, la transformación de Seres auténticos, autónomos, que no sedan ante el hipnotismo conformista del sistema que los llevará a obedecer el determinismo imaginario que éstos crean a diario; rompiendo las ataduras y sublevándonos al estado de oprobio en la que estábamos a la que nos quieren constantemente sumergir para ahogarnos con sus procesos de conquista de mercado.-

Decrecimiento: Camino Hacia la Sostenibilidad

No es posible el crecimiento continuo en un planeta limitado. Cada vez es más claro que estamos superando muchos límites ambientales, por lo que la única estrategia que parece viable a medio y largo plazo es la del decrecimiento. Cuanto antes seamos conscientes de la necesidad de desprendernos de un modo de vida inviable, mejor para todos y para el planeta.

Cuando parece socialmente aceptada la grave crisis ambiental a la que estamos sometiendo a nuestro entorno, el desarrollo sostenible resulta la receta mágica que nos permitirá seguir viviendo como lo hacemos sin hacer daño al planeta.

Pero, ¿esto es posible? Los avisos del Club de Roma en 1972 sobre los límites del crecimiento parecieron exagerados a algunos, pero lo cierto es que fue el primer aviso: un crecimiento económico continuo no es factible en un planeta limitado. Ha llovido mucho desde entonces, este informe se ha actualizado 20 y 30 años después y las tendencias parecen confirmarse, estamos en una situación ecológica realmente delicada.

El informe Brundtland en 1987 y más tarde la Cumbre de Río en 1992 lanzaron el término desarrollo sostenible como un camino que permitía seguir avanzando y a la vez respetar los límites ambientales. Algunos autores ven desde su inicio que el desarrollo sostenible está sirviendo para mantener la fe en el crecimiento en los países industrializados, otros detectan que se trata de una conjunción imposible: el desarrollo nunca podrá ser sostenible. Así, según Ernest García llega un punto en que el desarrollo ya no aporta más beneficios y se vuelve perjudicial. El “concepto de desarrollo sostenible es científicamente inconstruible, culturalmente desorientador y políticamente engañoso”.

Desarrollo Sostenible

La realidad es que el uso del término sostenible se ha generalizado, se aplica ahora a cualquier proyecto, aparece cada vez con más frecuencia en boca de gestores, políticos, constructores, profesores… Vacío de contenido, el inicialmente bienvenido desarrollo sostenible, empieza a quedar escaso para definir la respuesta al reto frente al que nos encontramos.

Mientras todo esto ocurre, seguimos recibiendo datos alarmantes sobre el devenir de nuestro planeta y “las tendencias en nuestra sociedad actual caminan en sentido contrario: un nivel de consumo en continuo aumento, una diferencia cada vez más grande entre los países desarrollados y los países empobrecidos… (en 1960 la brecha entre el 20% más rico y el 80 % más pobre del planeta era de 1 a 30, mientras que ahora es de 1 a 80)”.

“Algunos datos sobre la huella ecológica resultan muy ilustrativos: desde el año 1990 estamos viviendo por encima de la capacidad de carga del planeta. En el año 2003, debido al crecimiento económico, se superó la capacidad de regeneración del planeta en un 25%”. Vivimos derrochando los recursos que la naturaleza conservó durante millones de años, haciendo disminuir cada vez más la biodiversidad e impidiendo el acceso igualitario de la población a estos bienes. La crisis ecológica se hace patente en el agotamiento de los recursos naturales (materias primas y combustibles fósiles), en la destrucción y fragmentación de los ecosistemas y en el desbordamiento en cuanto a niveles de contaminación de los sumideros; al ritmo de consumo actual nos queda petróleo para 40 años, uranio para 70… y los efectos globales de la contaminación cada vez son más alarmantes: cambio climático, etc.

No hay Futuro en el Crecimiento

Pese a ello la sociedad sigue impermeable a la realidad evidente: vivimos en un mundo finito, en el cual la falacia del crecimiento continuo es imposible. No hay camino en el crecimiento y cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Es importante conseguir que se entienda el mensaje, evitar que se pervierta el lenguaje, intentar que no se nos utilice para seguir manteniendo esta absurda huida hacia delante.

Es en este contexto de emergencia planetaria en el que cobra sentido hablar de decrecimiento. Y en esta situación cabe preguntarse si el decrecimiento puede ser un nuevo paradigma.

La palabra decrecimiento parece más adecuada que el término desarrollo sostenible porque su significado es claro: sólo hay un camino posible, vivir con menos, y el reto está ahora mismo en “vivir mejor con menos”. El futuro está por hacer y es urgente cambiar ese imaginario común en el que los que vivimos con todos los lujos deseamos más y los que no los tienen desean ser como nosotros.

Mantener las políticas propias del crecimiento (economía de escala, competitividad y urgencia) más allá del clímax produce el deterioro de las condiciones de vida y dificulta la posibilidad de un descenso ordenado. En cambio, la aplicación de principios más adecuados a una situación de recursos limitados (escala reducida, eficiencia, cooperación, durabilidad) puede hacer que el descenso sea compatible con un nivel suficiente de bienestar.

La historia nos demuestra que las crisis económicas engendran conflictos sangrientos, que ponen en riesgo las democracias. Por ello es interesante que se planteen nuevas propuestas, que la apuesta por el decrecimiento sostenible sea asumida democráticamente y empiece pronto.

Orígenes de la Idea de Decrecimiento

La idea de crecimiento está unida a los planteamientos de la economía convencional y hace referencia exclusivamente a parámetros económicos: las economías sanas deben aumentar su PIB al menos un 3% anual, y esto es necesario para mantener el bienestar, el empleo…

Algunos economistas atisbaron la inconsistencia ecológica de estas teorías del crecimiento: planteándonos un crecimiento del 2%, ¡en el año 2050 estaríamos 30 veces más allá de un escenario viable!, mientras que un decrecimiento sostenible del 5%, que cuide el bienestar y la calidad de vida de las personas, nos situaría en un planeta durable. En un mundo finito, cada vez que producimos, por ejemplo, un auto, reducimos las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes. El precio del crecimiento en la actualidad, son menos vidas en el futuro.

La idea del decrecimiento nace de pensadores críticos con el desarrollo y con la sociedad de consumo.

Dificultades para Entender el Decrecimiento

Para entender el decrecimiento es necesario salir del paradigma económico dominante y ser consciente de que se han sobrepasado los límites del planeta.

Cada vez resulta más claro que la eficacia económica no sirve para resolver los problemas ambientales, además hemos de tener en cuenta el efecto rebote: aunque disminuye el impacto en el consumo de recursos por unidad de producto, en términos absolutos este consumo sigue incrementándose. Se fabrican autos de bajo consumo y gasolina sin plomo, pero aumenta el número de autos, de kilómetros recorridos y de autopistas; se generaliza el uso de ampolletas y electrodomésticos de bajo consumo, pero aumenta el gasto eléctrico y el número de electrodomésticos por familia.

Según Serge Latouche, economista francés, no hay que entender el decrecimiento como una alternativa concreta al modelo actual, sino una llamada de atención sobre los riesgos de la situación que vivimos, un eslogan que agita conciencias, un grito por el cambio.

Se plantea el decrecimiento como un paraguas donde poder empezar a deshacer el imaginario común de que el crecimiento es necesario para seguir adelante, un espacio donde desarrollar experiencias alternativas. Y es tarea de todos y todas llenarlo de contenido, decidir cómo debe ser la sociedad del futuro.

Pero el término decrecimiento no es fácilmente aceptado. Al tiempo que aparece, se empiezan a escuchar voces críticas por sus connotaciones negativas y porque parece contradictorio que ahora se plantee decrecer también a los países en los que la mayoría de la población no ha llegado a conocer ni los mínimos derechos básicos, tales como alimentación, agua potable, vivienda digna… Además, según las voces críticas el decrecimiento nos traería desempleo y otros problemas sociales.

Es interesante aquí recordar la diferencia entre crecimiento y desarrollo, entendiéndose que desarrollo es un término más amplio que no sólo incluye un aumento del bienestar material, sino también acceso a la salud y a la cultura, a una mayor felicidad. Así, el decrecimiento material, el no crecimiento del PIB, puede ser desarrollo, puede ser un crecimiento relacional, convivencial y experiencial.

El propio Latouche utiliza una metáfora para explicar que el decrecimiento no tiene porque ser negativo: igual que cuando un río se desborda todos deseamos que decrezca y cese la crecida, que las aguas vuelvan a su cauce, lo mismo ocurre con la insostenibilidad de la situación actual. Decrecer no es, entonces, algo negativo, sino algo necesario.

El decrecimiento pretende “aprender a producir valor y felicidad, pero reduciendo la utilización de materia y energía”. Se pretende salir de un modelo económico que nos hace dependientes, redefinir la idea de riqueza, entendiéndola como satisfacción moral, intelectual, estética, como un empleo creativo del ocio…

Imaginando una Era Postdesarrollo

En el Norte y Sur debemos afrontar un futuro difícil y hemos de hacerlo conjuntamente. “El decrecimiento nos llevaría a cambiar la manera de conceptualizar la cooperación, pasando de entenderla como un mecanismo de transferencia de recursos y asistencia técnica de Norte a Sur, a concebirla como la colaboración para la puesta en práctica del decrecimiento en el Norte (intercambio de conocimientos y prácticas sostenibles que en el Sur no se han perdido), así como de los mecanismos de compensación y devolución de la deuda de crecimiento”.

“Para construir las alternativas al crecimiento, el feminismo y las mujeres tendrán que jugar un papel determinante. El rol social de las mujeres las hace más proclives a defender y valorar lo colectivo y la solidaridad así como el medio ambiente, base del sustento de la familia”.

“Más que construir una sociedad alternativa concreta, el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de un modo de vida equivocado, incompatible con el planeta. Se trata de buscar nuevas formas de socialización, de organización social y económica. Posibles caminos que Serge Latouche intenta resumir de manera gráfica y parcialmente en su programa de las 8 R: Revaluar (revisar nuestros valores: cooperación vs competencia, altruismo vs egoísmo, etc.); Recontextualizar (modificar nuestras formas de conceptualizar la realidad, evidenciando la construcción social de la pobreza, de la escasez, etc.); Reestructurar (adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores); Relocalizar (sustentar la producción y el consumo esencialmente a escala local); Redistribuir (el acceso a recursos naturales y las riquezas); Reducir (limitar el consumo a la capacidad de carga de la biosfera); Reutilizar (contra el consumismo, tender hacia bienes durables y a su reparación y conservación); Reciclar (en todas nuestras actividades)”.

“Los posibles caminos del decrecimiento pasan por estrategias y elementos tan diversos como la relocalización de la economía y la producción a escala local y sostenible; la agricultura agroecológica; la desindustrialización; el fin de nuestro modelo de transporte (automóvil, aviones, etc.); el fin del consumismo y de la publicidad; la desurbanización; el salario máximo; la conservación y reutilización; la autoproducción de bienes y servicios; la reducción del tiempo de trabajo; la austeridad; los intercambios no mercantilizados; y un largo etcétera. Por otro lado, las escalas de reflexión e intervención también son múltiples: el movimiento a favor del decrecimiento tiene que trabajar en la articulación de tres niveles de resistencia: el nivel de resistencia individual, la simplicidad voluntaria; el nivel de las alternativas colectivas, que permiten inventar otras formas de vida para generalizarlas; el nivel político, es decir el de los debates y de las decisiones colectivas fundamentales en la definición de la sociedad”.

Vivimos momentos cruciales y tenemos una gran responsabilidad. No podemos dejar que profetas como Al Gore se apropien de nuestro espacio, vistiendo de verde el consumo sin cuestionar el orden económico y social, sin un análisis riguroso de lo que ocurre. Es momento de hablar claro y escoger las palabras adecuadas para expresar hacia dónde queremos caminar. Es evidente que la sociedad occidental camina en sentido equivocado, sólo nos queda darnos la vuelta y buscar otras sendas.

Pepa Gisbert Aguilar

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Resumen de artículo aparecido en El Ecologista, nº 55.

Fuente: Revista Mundo Nuevo

"El reto del decrecimiento es aprender a producir valor y felicidad reduciendo
progresivamente la utilización de materia y energía. Así, no se trata de una
receta, sino más bien de un conjunto de pistas, de caminos posibles para
superar todas estas contradicciones. Más que construir una sociedad alternativa
...concreta, el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de un modo de vida equivocado, incompatible con el planeta. Se trata de buscar nuevas formas de
socialización, de organización social y económica".

G. Mosangini

Menos para vivir mejor: decrecimiento

Luis González Reyes

¿Saldrías esprintando si tienes que recorrer 20 km? No porque la velocidad te dejaría sin resuello. ¿Qué pasó con la gallina de los huevos de oro? El ansia de acumulación mató a la gallina, y al futuro. Esto es lo que le está pasando a nuestro planeta.

Vivimos a una velocidad por encima de lo sostenible. Una velocidad de apropiación de recursos y de generación de residuos superior de las capacidades del entorno.

Así, el cambio climático es debido a que estamos generando gases de efecto invernadero (residuos) por encima de la capacidad de ser asumidos por parte de la atmósfera (sumidero). El agotamiento del petróleo (recurso) se debe a que estamos consumiéndolo por encima de su tasa de renovación. Podemos hacer un repaso por los problemas ambientales enmarcándolos en estas dos categorías: excesiva velocidad de consumo de recursos o excesiva velocidad de producción de residuos.

Podemos discutir si el pico del petróleo lo estamos atravesando ya, o lo haremos en los próximos 10 o 20 años. También podemos enredarnos en una discusión eterna sobre si, con la tendencia actual, será en 15 o 25 años cuando atravesaremos los 2ºC de incremento de temperatura, esa cifra a partir de la cual la probabilidad de que el calentamiento global se dispare es alta.

Lo que no es discutible es que, si seguimos así, vamos a agotar el petróleo (como ejemplo de los recursos) y vamos a producir un cambio climático geológico (como paradigma de la saturación de sumideros). Es decir, que podemos discutir si vamos rapidísimo o extremadamente rápido, no que vamos demasiado deprisa. Así que, o frenamos o nos estampamos. Y frenar es de lo poco que tenemos que hacer con celeridad.

Desde los centros de poder se nos dice que, en realidad, estamos desmaterializando la economía, que cada vez somos capaces de crecer con menores cantidades de materia y energía. En realidad la actividad industrial ha crecido en los últimos veinte años un 17% en Europa y un 35% en Estados Unidos, mientras se incrementaba de forma espectacular en China y la India. La producción mundial se está duplicando cada 25-30 años. En resumen, el Requerimiento Total de Materiales de la economía planetaria no para de crecer y, con él, los impactos.

La solución es obvia: consumamos recursos y produzcamos residuos a los ritmos asumibles por la naturaleza. Pero, ¿por qué avanzamos en la dirección contraria cuando esto es innegable?

Vivimos en un sistema, el capitalista, que funciona con una única premisa: maximizar el beneficio individual en el menor tiempo. Uno de sus corolarios inevitables es que el consumo de recursos y la producción de residuos no puede parar de crecer, formando una curva exponencial.

Veámoslo con un ejemplo. Partimos del Banco Central Europeo (BCE) que presta dinero a los bancos privados a un tipo de interés. Pongamos que el Santander toma unos millones de euros del BCE. Obviamente no lo hace para guardarlos, sino para conseguir un beneficio con ello. Por ejemplo, se los presta, a un tipo de interés mayor claro está, a Sacyr-Vallehermoso. ¿Para qué le pide la constructora el dinero al banco? Por ejemplo para comprar el 20% de Repsol-YPF. Sacyr espera recuperar su inversión en Repsol con creces, vía la revalorización de las acciones de la petrolera y/o el reparto de beneficios. Ambas cosas pasan por un incremento continuado de los beneficios de Repsol.

Es decir, que para que Sacyr rentabilice su inversión y le devuelva el préstamo al Santander y este a su vez al BCE, Repsol no puede parar de crecer. Si no hay crecimiento la espiral de créditos se derrumba y el sistema se viene abajo. El crecimiento no es una consecuencia posible de este sistema, es una condición indispensable para que funcione. Es como si dejas de pedalear en una bicicleta, que te caes. Si la economía capitalista deja de crecer se colapsa. Por eso nos insiste tanto el G-20 en la necesidad de recuperar la senda del crecimiento. Por eso nos machaca el Gobierno con que consumamos más.

¿Y cómo crece Repsol? Pues ya lo sabemos: vendiendo más gasolina (a través de costas campañas de publicidad), recortando los costes salariales (como en YPF tras su compra), extrayendo más petróleo incluso de Parques Nacionales (como el Yasuní en Ecuador) o de reservas indígenas (como las guaranís en Bolivia), bajando las condiciones de seguridad (como en la refinería de Puertollano), subcontratando los servicios (como en el transporte de crudo), apoyando a dictaduras (como en Guinea)…

No es que haya una mente maquiavélica que diga: voy a ventilarme el planeta y a sus habitantes (aunque sí que hay quienes estén por la labor a la vista de como va el mundo). Es una simple cuestión de reglas de juego: o te atienes a maximizar tus beneficios o te quedas fuera. Quedarse fuera es que tu empresa sea absorbida o pierda su mercado. Atenerse a las reglas significa que lo único que importa son las cuentas a final de año y, sólo bajo presión socioambiental, el entorno o las condiciones laborales.

Pero el problema va más allá de los impactos ambientales y sus implicaciones sociales. Indudablemente, hablar de lo que supone la velocidad del capitalismo, implica nombrar a quienes esta dinámica expulsa y explota. Vivimos en un mundo en el que hay 100 manzanas para 100 personas y 20 (que casualidad, la mayoría hombres) se quedan con 86. El sistema no sólo produce acumulación, sino que necesita esa acumulación. Vamos, que tenemos un problema de sobrevelocidad, pero también de inequidad. Tenemos una tarta en la que nos tenemos que preocupar del reparto justo y también del tamaño, ya que no puede ser demasiado grande.

Atajar el problema de sobrevelocidad que tenemos pasa por abandonar la obsesión intrínseca de este sistema por el crecimiento. Pasa por el decrecimiento de quienes ya hemos crecido demasiado. Significa que en las sociedades sobredesarrolladas tendremos que recortar drásticamente nuestro consumo de recursos y producción de basuras hasta acoplarlos a la capacidad de producción y reciclaje de la naturaleza. El decrecimiento tiene como principal virtud señalar la superación de la obsesión por el crecimiento como uno de los elementos básicos en la transición hacia la sostenibilidad.

¿En qué tendríamos que decrecer? Por supuesto en la producción y el consumo, pero también en la velocidad de vida que tenemos como sociedad, en las distancias que recorremos y hacemos recorrer a los productos, en la complejidad de nuestra tecnología (para la sostenibilidad tenemos que hacer las cosas más sencillas, por lo menos la mayoría de ellas), en las agrupaciones sociales (la democracia requiere sociedades más pequeñas) o en las horas de trabajo productivo (que no en las de cuidados). Además, el decrecimiento implica un cambio de paradigma mental: el decrecimiento no es un término negativo, sino positivo.

Pero no en todo se tiene que decrecer ni de igual forma. Hay que centrar los recursos colectivos en decrecer en el consumo de energías fósiles, creciendo en el de renovables (hasta un punto); o decrecer en la producción de materiales sintéticos, sustituyendo los imprescindibles por naturales.

Todo ello entendiendo que el aumento de la eficiencia y la apuesta por los productos 100% reciclables es importante, pero no suficiente. El parque automovilístico actual es mucho más eficiente que el de hace 30 años pero… contamina más (hay más coches que recorren más kilómetros); y una granja de cerdos puede producir deshechos 100% reciclables pero… a una velocidad inasumible por los ecosistemas. Así que: más eficiencia, cierre de ciclos de la materia, energía solar pero… con decrecimiento.

Sólo así las personas que viven en la miseria podrán aumentar sus niveles de consumo de recursos y de generación de residuos para alcanzar los mínimos para tener una vida digna. Sólo así dejaremos sitio en este planeta al resto de especies.

Es decir, la propuesta del decrecimiento no implica que todo el mundo decrezca ni que decrezcamos en cualquier cosa, sino que el decrecimiento busca la equidad en la austeridad. Es comprender que vivir mejor es vivir con menos. El decrecimiento no es un objetivo, es un medio hasta alcanzar parámetros de sostenibilidad.

Pero es una propuesta muy difícil de asumir al romper las reglas de juego capitalistas e ir contra quienes detentan el poder. Por ello, decrecer es un camino que pasa porque cada vez más espacios y tiempos de nuestra vida no se rijan por la ley del máximo beneficio, sino de la cooperación; porque nuestro modelo sean las relaciones familiares, basadas en los cuidados, y no las empresariales.

Sin embargo el decrecimiento es algo inevitable, o decrecemos por las buenas o lo haremos por las otras, ya que los límites de recursos y sumideros del planeta los tenemos ya encima, y la física es tozuda.

Decrecer a la fuerza significa poner las bases para la aparición de alguna forma de ecofascismo en el que unos pocos acaparen y controlen unos recursos y sumideros crecientemente escasos por medio de la fuerza. Si analizamos la situación internacional parece que esta vía está ya en marcha.

Decrecer con criterios colectivos implica poner a trabajar a la economía hacia su reconversión en una economía local, lenta, solar y de ciclos cerrados. Significa ponerla a trabajar para satisfacer las necesidades humanas, las reales, no las creadas. Significa avanzar hacia la equidad con solidaridad. Este camino también está ya en marcha, tal vez con más fuerza de la que nos parece.

Fuente: Decrecimiento.info

Cooperación internacional y sostenibilidad. Un replanteamiento a la luz del decrecimiento selectivo y justo

Por Florent Marcellesi*, publicado en El Ecologista, núm. 65.

http://florentmarcellesi.wordpress.com

Preservar el planeta y garantizar una justicia ambiental y social hoy y mañana tanto en el Norte como en el Sur, debería ser un objetivo prioritario de la cooperación internacional. Este artículo se propone revisar esta última bajo el prisma del decrecimiento y sus 8Rs: “revaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar, reciclar” (Latouche, 2009).

1. Revaluar y reconceptualizar

A pesar de la existencia del ‘desarrollo humano sostenible’, no se da dentro de la cooperación internacional una reflexión y materialización sistematizada para introducir la crisis ecológica, las interacciones pobreza/medioambiente o derechos humanos/medioambiente, la visión transgeneracional o la clara relación entre el bienestar humano y los ecosistemas (Marcellesi, Palacios, 2008). Además, en un mundo marcado por la interdependencia ecológica Norte-Sur, el grado de crecimiento que han alcanzado los países del Norte —y su actual mantenimiento— no habría sido posible sin la explotación del espacio ambiental y recursos humanos de los países del Sur. Así, la cooperación centrada en la sostenibilidad y basada en la economía ecológica es tanto una obligación ética como una verdadera necesidad para los países del Norte.En este contexto, la cooperación internacional tiene que girar en torno a un “modelo de contracción y convergencia” donde todos los países se marquen un horizonte común: una producción y un consumo material y energético circunscrito a la capacidad de carga de la biosfera y repartido per capita de manera justa.(1) Eso implica:

  • Un decrecimiento selectivo y justo (o ajuste estructural) de los países en contracción en el Norte como condición necesaria –pero no suficiente– para ayudar de forma solidaria y sostenible al Sur.
  • Una evolución socio-ecológicamente eficiente para los países en convergencia, sin pasar por la casilla del mal-desarrollo occidental pero con un derecho al crecimiento donde sea posible y deseable.

2. Reestructurar la cooperación internacional

Además de reciclar y reutilizar la cooperación Norte-Sur (véase punto 6), es importante apostar por la multidireccionalidad de la cooperación. Para descolonizar —sin romantismos— el imaginario cooperante, es imprescindible potenciar de forma estructurada un nuevo flujo de cooperación Sur-Norte (“a la inversa”) que directa o indirectamente realizan las poblaciones del Sur a las poblaciones del Norte y que pueden facilitar a estas últimas otras formas de relacionarse entre sí y con su entorno.

En esta senda, son de sumo interés las experiencias como los bancos de semillas en la India, la gestión sostenible de los bienes comunes por las comunidades indígenas,(2) los conceptos de “buen vivir” o “des-desarrollo” que nos llegan desde Ecuador, los conocimientos astronómicos, biológicos y geográficos del campesinado mexicano para sistemas agroecológicos o la representación democrática de la naturaleza y seres vivos en las poblaciones autóctonas de América del Norte. La cooperación Sur-Norte puede tomar muchas formas, que quedan en gran parte por explorar: seminarios, capacitaciones, inclusión dentro las organizaciones del Norte de representantes del Sur con voz y voto, etc.

Además, esta reestructuración pasa por la aplicación real del principio de “coherencia de políticas” para que todas las iniciativas de un país vayan en un mismo sentido justo y sostenible. Supone poner fin a la “anticooperación” (Llistar, 2009), es decir, a todas aquellas actuaciones realizadas en y desde el Norte cuyos efectos sean directa o indirectamente perniciosos para el Sur. Hoy día, esta anticooperación es muy superior a los efectos positivos de la cooperación cuyo verdadero sentido, basado en una aportación global positiva del Norte al Sur (y vice-versa), tenemos que recuperar.

3. Redistribuir la deuda ecológica

Los países del Norte han contraído una deuda ecológica y de crecimiento (Mosangini, 2007) con los países del Sur que supera con creces la deuda externa económica que el Sur debe pagar al Norte. Además de las reivindicaciones clásicas (el 0.7, la cancelación de la deuda externa), eso nos obliga a remodelar la financiación de la cooperación internacional a través de varias vías complementarias:

  • No inversión en proyectos de anticooperación por parte de los países del Norte.
  • Un 20% de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para proyectos centrados en la crisis ecológica.
  • No inversión en proyectos que no incorporen de forma transversal el factor ecológico.
  • Un 5% de la AOD para proyectos Sur-Norte.
  • La puesta en marcha de mecanismos de compensación de la deuda ecológica diferenciados del 0.7 tradicional.(3)
  • Un presupuesto para la cooperación Norte-Norte orientado al ‘ajuste estructural occidental’.

4. Relocalización de la cooperación: Sur-Sur / Norte-Norte

La cooperación Sur-Sur permite pensar y construir una relocalización de los procesos de (pos)desarrollo a través de una cooperación reforzada a nivel regional, entre (ex)periferias autónomas del (ex)centro. Es un camino para recuperar las técnicas y saberes tradicionales, y construir su propio camino sin injerencias del Norte Global.

En cuanto a la cooperación Norte-Norte y puesto que la urgencia pasa por un ajuste estructural en los países industrializados, es necesario pensar en A) una reformulación de la “educación al desarrollo” hacia una “educación al vivir mejor con menos”; B) el intercambio cooperativo de iniciativas, como el movimiento de transición para pensar en clave post-petróleo.

5 Reducir la huella ecológica… manteniendo el IDH

En la cooperación domina el índice de desarrollo humano (IDH). A pesar de ser más completo que el PIB gracias a aspectos relevantes como la educación y la esperanza de vida de la población, el IDH no es suficiente porque no tiene en cuenta la problemática ecológica. Por lo cual se plantea un doble reto: que los países del Norte sean capaces de mantener un índice de Desarrollo Humano (IDH) superior a 0,8 con una huella ecológica debajo de 2,1 hectáreas globales por habitantes y que los países del Sur consigan aumentar su IDH hasta niveles superiores a 0,8 y mantengan su huella ecológica por debajo de 2,1 hag/hb (4) (véase gráfico 1).





6 Reutilizar y reciclar la cooperación tradicional Norte-Sur

Teniendo en cuenta los puntos más arriba explicitados y con el fin de permitir una convergencia desde el Sur, es necesario integrar en las prácticas diarias de la cooperación Norte-Sur la sostenibilidad, tanto de forma sectorial como horizontal.

Desde lo sectorial, la puesta en marcha de proyectos, cuyos principales objetivos son la lucha contra la crisis ecológica —y su mitigación—, se perfila como un eje estratégico de cualquier política de cooperación internacional adecuada a los retos socio-ecológicos del siglo XXI. Para que esos proyectos adquieran el protagonismo que les corresponde, es de suma importancia que se considere la protección y mejora de los ecosistemas —y de forma más amplia los conflictos ecológico-distributivos— como objetivo en sí mismo de la cooperación internacional.

Por otra parte, es preciso asegurar de forma horizontal que la sostenibilidad quede incluida de forma integral en todos los proyectos de desarrollo. Se trata de dar la misma importancia a la ecología que a otras cuestiones horizontales clásicas como el enfoque de género o los derechos humanos. La transversalidad de la sostenibilidad implica que todos los planes, programas y proyectos (en todos sus ciclos: identificación, formulación, ejecución y evaluación) tengan en cuenta algunos conceptos y principios básicos: relación entre bienestar humano y servicios de los ecosistemas, respeto de los límites biofísicos, capacidades de regeneración y asimilación de los ecosistemas, utilización de indicadores adaptados, evaluación de impacto medioambiental, etc.

Artículo basado en la ponencia del mismo autor “La cooperación internacional a la luz del decrecimiento selectivo y justo” presentada en el II Congreso internacional sobre Decrecimiento en Barcelona 24-26 de marzo 2010.

*Florent Marcellesi es experto en cooperación internacional y sostenibilidad, Florent Marcellesi es coordinador del centro Ecopolítica y miembro de Bakeaz.

Referencias:

  • Latouche Serge (2009): Pequeño tratado del decrecimiento sereno, Barcelona, Icaria
  • Llistar David, (2009): Anticooperación. Interferencias Norte-Sur: los problemas del Sur Global no se resuelven con más ayuda internacional, Icaria, Barcelona
  • Marcellesi Florent, Palacios Igone (2008): Integración de consideraciones de sostenibilidad en la cooperación para el desarrollo, Bakeaz, Bilbao.
  • Mosangini, Giorgio (2007): La deuda del crecimiento, Col.lectiu d´Estudis sobre Cooperació i Desenvolupament.

Notas:

(1) Por ejemplo, todas las personas tienen el mismo derecho a emitir CO2 dentro de la capacidad de absorción del planeta: 0,5tCO2 anual per capita (emisiones totales en 1990: 3.350 millones de tCO2). Sin embargo, a modo de ejemplo, en 2006 un estadounidense emitió 19t per capita, un español 8t y un mozambiqueño tan solo 0,1t.

(2) Véase los trabajos de Elinor Ostrom, premio Nobel de economía del 2009.

(3) Cuidado con no confundir con las compensaciones voluntarias de CO2 que en ningún caso pueden « compensar » emisiones pasadas (véase Marcellesi, Pérez Dueñas (2010): “Pensar antes de compensar, pequeña guía para el mercado voluntario de emisiones”, en Ecología política, n39)

(4) Según el PNUD, un país con “desarrollo humano alto” tiene que tener un IDH superior a 0,8. Por otro lado, existen solamente 2,1 hectáreas de espacio biológicamente productivo disponible para cada persona en la Tierra. Para ser más exacto, sería necesario también tener en cuenta la biocapacidad de cada zona y región para saber si es deudor o creditor ecológico. Más información: Informe Planeta Vivo 2008, WWF.

Créditos imagen: matilde.m.s

Fuente: Decrecimiento.info

¿DECRECIMIENTO EN EL SUR?

David Llistar

Los límites físicos de nuestro planeta imponen decrecimiento energético y material a los metabolismos sociales de EEUU, Europa, Japón y el resto de países consumidores industriales. Comemos demasiado y demasiado rápido. Se han constituido así metabolismos construidos contemporáneamente bajo el paradigma de “hidrocarburo bueno-bonito-barato” e infinito (civilización petrolera), y organizados alrededor del máximo crecimiento posible en el menor tiempo posible (turbocapitalismo).

Ahora bien, situando nuestra mirada más hacia el Sur: ¿Acaso se puede exigir decrecimiento en Mozambique, el Ecuador o Vietnam? ¿Debe también respetarse el derecho de los chino/as o los indio/as a crecer anualmente cerca de un 10% de su PIB?

Lo/as teórico/as han ido con cuidado sin profundizar demasiado en esa esquina conceptual del decrecimiento. Autores como Gorz o Latouche sugieren que el esquema tiene sentido en los países del Centro (ás industrializados) desarrollados pero también en los países de la Periferia : “La problemática del decrecimiento ofrece la posibilidad de no pasar por la época industrial y acceder directamente a un ‘equilibrio posindustrial’ dentro de un poscapitalismo” (Latouche, 2008). En países como el Ecuador, ese “poscapitalismo” difícil de visualizar, se debate y pone en marcha en forma de políticas públicas bajo la óptica de que el desarrollo capitalista les ha perjudicado a lo largo de la historia y les sigue perjudicando (SENPLADES, 2009). Por ello han recuperado el término suma kawsay del Pueblo originario quíchwa, es decir, de ‘vivir y convivir bien’, sustituyendo al crecimiento y de mito de desarrollo capitalista por la búsqueda de una ‘vida en plenitud’ como objeto de la sociedad ecuatoriana.

Grupos de interés y no países

En mi opinión, la pregunta planteada más arriba parte de una unidad de análisis -la unidad estatal- cada vez más estrecha e insatisfactoria para comprender nuestro mundo y sacarlo de las n crisis. Se resuelve mucho mejor si se plantea un sistema mundial formado por muy distintos grupos de interés, interfiriendo entre sí y entre los cuales existen asimetrías en términos del poder dependiendo de su ubicación en ese sistema. Una especie de lucha de grupos de interés, muy parecida a la lucha de clases planteada por los marxistas. Algunos grupos de interés son locales, otros regionales, algunos nacionales, y otros estatales. Pero otros muchos son de carácter transnacional, incluso global, y escapan en su mayoría a la lógica del Estados-nación. Por ejemplo, podemos citar el caso de los productores y consumidores europeos preocupados por su dependencia energética. Esta preocupación les lleva a interferir a miles de quilómetros de distancia en la vida de campesinos e indígenas colombianos, indonesios, sudafricanos. Sin saberlo, su necesidad energética implica que estas poblaciones sean arrancadas de sus ecosistemas vitales al serles impuestos monocultivos “energéticos”, destinados a suministrar a Europa con palma africana para biodiesel.

Mi experiencia china

Una vez estuve en China, junto a algunos amigos ecologistas destacados -por cuestiones de imagen no contaré cómo llegamos allí- para discutir asuntos como los conflictos ambientales birregionales entre Asia y Europa. En Beijing, como suele sucederles últimamente a los extranjeros, me quedé con “cara de pollo comprado”, al contemplar el emergente poderío económico urbano chino, en forma de cientos de modernísimos edificios, cantidades asombrosas de Mercedes Benz y Audi ejecutivos, junto a un turbio y enorme smoke que reducía el brillo del sol de la mega-urbe a intensidades sub-árticas.

Vi a miles de consumidores y productores atacados por la misma obsesión productivista y consumista occidental, enamorados de teléfonos móviles de última generación, de marcas y estética de deportistas globales, generadores de residuos y con capacidad de influencia en el mundo similar a la nuestra. Millones de chinos “urbanitas” consumidores y propietarios enamorados de la globalización, chinos del Norte Global, contribuyendo directa y personalmente al cambio climático global al igual que el europeo medio. Fue con ellos con quienes me encontré. No con campesinos ni con los trabajadoras de las maquiladoras chinas. Y conocí a algunos de ellos que eran representantes de su país en distintos foros internacionales, defendían a China ante cualquier reproche proveniente de los ecologistas asiáticos y europeos. Con ellos tratamos de discutir sobre los males del libre comercio, ante la avalancha de tratados de libre comercio que iban a firmar esas clases dirigentes y …fracasamos.

En realidad, esa gente tan parecida a nosotro/as, convivía en un mismo país con “los otros” chinos. Los más de 1.000 millones de chinos entre campesinos, algunos indígenas, mineros de carbón, mujeres y niñas trabajadoras de las zonas francas para la exportación, obreros inmigrados rurales a las grandes ciudades chinas que ocupan los puestos más bajos,… chinos del Sur Global. Vi a cuando menos dos Chinas solapadas, “Primer” y “Tercer” mundo interpenetrados territorialmente y dependientes unos de otros. Bien podrían haber tenido dos banderas distintas, una con el yuang y el smoke, la otra con una gota de sudor y una semilla. Y me recordaron a las dos Indias que conocí, la ‘fast development India’ y la de los adivasi, los tribal expulsados por los megaproyectos productivos, etc.. que en realidad son más de dos. Y las dos Américas Latinas de Ecuador, México, Brasil, que son más de dos…

En definitiva, llegué a la conclusión de que una China no puede representar a la otra. Las cargas ambientales sobre el planeta de unos chinos y los otros nada tienen que ver, ni mucho menos pueden ser parecidos sus intereses.

Clases globales (socioecológicamente )

Así como lo/as ecologistas no solemos aceptar estadísticas demagógicas cuando los países del Norte quieren continuar contaminando, tampoco deberíamos aceptar que nadie se escondiera bajo la excusa de ser parte de un país todavía pobre escudándose en medias aritméticas que amagan las diferencias internas y las alianzas externas. Ejemplo de ello son los indicadores per cápita, sean estos de renta, contaminación, emisiones, ingesta energética o material, etc. Ni en las negociaciones sobre cambio climático, ni sobre conservación de biodiversidad, ni sobre responsabilidad ambiental de cualquier índole, ni sobre otros temas de gobernanza ambiental global. En su lugar, debemos entrar a valorar las distribuciones de los distintos activos y pasivos ambientales entre la población mundial (qué grupos contaminan, cuáles se enferman, cuáles disfrutan de qué, quiénes ganan y quiénes pierden) más allá de los estados a los que pertenecen. La emergente ecología política, herramienta interpretativa clave para nuevos escenarios de justicia ambiental, nos puede ayudar en eso.

Volviendo a nuestra pregunta y desde una perspectiva internacionalista, los ciudadano/as del Sur Global, deberían gritarnos a todos los ciudadano/as del Norte Global un lema conocido: “!No en nuestro nombre!”. Grito y confrontación no sólo ante los “tradicionales ricos” sino también ante los ‘nuevos ricos’ y las oligarquías de países del Sur -algunas que poco tienen de nuevas- porque los enriquecidos se han ampliado y dispersado geográficamente. ¡Qué me importa a mi que el CO2 haya sido generado por una limousina de un apoderado español o la de otro filipino!

El Norte/Sur Globales son categorías que describen mucho mejor la realidad de todos esos grupos de interés en conflicto, que no la dicotomía Norte/Sur geográficos basada en la comparación entre países. También en los conflictos por la distribución de cargas ambientales. Ejemplo de ello fue el resultado de la Cumbre de Copenhagen en diciembre 2009 en la que se impusiera la voluntad de llegar al mínimo acuerdo posible de un paradójico eje crecimentista EEUU-China-Sector privado petrolero. Existen otras categorías socioecológicas interesantes como la de “clase consumidora mundial” a la cual se estimaba que en 2002 pertenecían 1.400 millones de personas distribuídos de forma irregular por todo el mundo, no sólo en el Norte (400 de ellos en tre China e India, 168 millones en América Latina y Caribe, 34 millones en África Subsahariana) (2004, Worldwatch Institute).

Conclusión: el decrecimiento se debe exigir en el Sur a los ricos y a las clases medias

Por todo ello, la pregunta inicial se responde afirmando primero que quien debe decrecer y reorganizarse son todos y cada uno de los grupos de interés que conforman el Norte Global, quieran ser estos transnacionales, europeos, chinos, rusos, marroquíes, peruanos, angoleños o apátridas.

En segundo lugar, el Sur Global no tiene porqué decrecer material y energéticamente. Lo cual no significa que se olvide de los límites de la naturaleza, ni que deba organizarse bajo lógicas de crecimiento y desarrollo capitalista, soviético incluso socialistas del s.XXI. Cosmovisiones y lógicas organizativas propias de culturas indígenas y campesinas como las asociadas a la ‘vida en plenitud’ andinas (suma kawsay en quíchua, suma q’amaña en aymara), plantean el vivir bien en contraposición al vivir mejor occidental (vivir mejor que el prójimo), y definen una relación de reciprocidad y armonía con la naturaleza. Por tanto se encuentran en plena sintonía con las ideas del decrecimiento -con ese equilibrio postindustiral al que se refiere Latouche- incluso las puede inspirar junto a muchas otras visiones hermanas similares procedentes de la periferia del sistema.

Finalmente y en términos políticos, como apunta Joan Martínez Alier, “Los movimientos de Justicia Ambiental y del Ecologismo de los Pobres del Sur son de hecho los mejores aliados del Decrecimiento Sostenible del Norte” (Martínez-Alier, 2008). Muchas comunidades del Sur Global, sin concebirse a si mismos como ecologistas, luchan contra distintas formas de anticooperación procedente de grupos de interés que presionan para expandirse, para crecer en espacio ajeno, y garantizar sus suministros de materiales y energía (Llistar, 2009). Luchan, aunque a menudo sea por propia supervivencia de sus comunidades, por el decrecimiento.

Bibliografía:

  • Acosta, A. (2008). El buen vivir. Una oportunidad por construir. Revista Ecuador Debate. (disponible en http://www.economiasolidaria.org, visitado 4/5/2010)
  • Martínez Alier, J. (2008). Decrecimiento Sostenible. Revista Ecologia Política, n. 35. Barcelona: Icària editorial.
  • Latouche, S. (2008). La apuesta por el decrecimiento. Barcelona: Icària editorial.
  • Llistar, D. (2009). Anticooperación. Interferencias Norte Sur. Los problemas del Sur no se resuelven con más ayuda internacional. Barcelona: Icaria editorial.
  • Senplades (2009). Plan Nacional de Desarrollo del Buen Vivir. Gobierno del Ecuador.
  • Worldwatch Institute (2004). El estado del mundo. Barcelona: Icària editorial.

David Llistar, Observatoio de la Deuda en la Globalización. Publicado en Ecologista (n. 65) Mayo 2010

Autor de (2009) Anticooperación. Interferencias Norte Sur. Los problemas del Sur no se resuelven con más ayuda Barcelona: Icària editorial.

Fuente: Decrecimiento.info